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análisis

Espectadoras de la Champions Asiática, en el estadio Rey Saud, el 9 de noviembre del 2019.

Ven, Capitán Trueno

Iosu de la Torre

En la Arabia de la Supercopa se castiga a las mujeres por serlo, se elimina a los homosexuales, se trincha a los periodistas incómodos, se azota en plaza pública y se ejecuta a miles de presos

El negocio del fútbol es exprimido por personajes insaciables, capaces de estrechar lazos con países de leyes retrógradas, premedievales, bañadas en petróleo, perfumadas en pólvora.

La Supercopa de España se disputará en Arabia Saudí tras la subasta que fija en 120 los millones a repartir durante tres años entre la federación y los clubs.  Aunque ya son conocidas, hay que recordar las hazañas de un régimen autoritario  para que el No multiplique su eco.

En el país donde competirán Barça, Atlético, Valencia y Madrid por un trofeo se castiga a las mujeres por serlo, se persigue y elimina a los homosexuales, se trincha a los periodistas incómodos, se azota a los pecadores en plaza pública, se ejecuta a miles de presos, se siembra una guerra en Yemen y se da cobijo al terrorismo yihadista.

Hay que recordárselo a los futbolistas y a todos los gremios que miran para otro lado cuando hacen negocios con el gran hermano saudí. El tren de alta velocidad a la Meca, las líneas de metro en Riad, la venta de armas, la construcción de oasis urbanísticos en medio del desierto son algunos ejemplos de lo que los diplomáticos cínicos llaman «intereses estratégicos».

Cuando se airea su existencia nunca se registra la protesta popular como pasa con el  fútbol, el deporte rey. Arabia Saudí, el país hermano del reino de España desde los tiempos del rey pretérito, el emérito Juan Carlos. 

Los fastos supercoperos

Luis Rubiales sabía bastante bien con quién negociaba cuando buscaba puerto al torneo de los 120 millones, que también es un trofeo, una medalla, en la guerrilla que mantiene con Javier Tebas, el de LaLiga. Para tranquilizar conciencias, el presidente de la federación arrancó una serie de compromisos de respeto a las mujeres que puedan asistir al estadio de Yeda en igual de condiciones que los hombres. Oírlo da risa. Y mucha vergüenza. Cuando hayan pasado los fastos supercoperos, el autoritario régimen del 'kufiyya' seguirá pisoteando derechos. Ven capitán Trueno.