22 feb 2020

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ANÁLISIS DEPORTIVO

El azulgrana Gerard Piqu’, en su nuevo papel de dueño de la Copa Davis

AFP / GABRIEL BOUYS

¿Qué le hubiese dicho Bernabéu a Piqué?

Emilio Pérez de Rozas

Cuentan (y es rigurosamente cierto) que uno de los secretos del Real Madrid de Santiago Bernabéu era la manera de gestionar el club, el vestuario, los fichajes y las ganancias de sus futbolista que tenía don Raimundo Saporta, la mano derecha del presidente blanco.

Cuentan que los contratos se firmaban en el despacho de Saporta, que esperaba al nuevo jugador con una preciosa estilográfica en la mano. Antes de estampar la firma y la cantidad que el futbolista iba a ganar cada temporada, Saporta le preguntaba qué iba a hacer con el dinero (pongamos que 500.000 pesetas de entonces) que habían acordado.

Era el momento en que el jugador, explicaba que le iba a montar una peluquería a su hermana, un taller de reparación de coches a su hermano y comprar dos pisos para alquilar. “Correcto. Y dígame, cuanto piensa ingresar usted con todo ello cada año”, preguntaba el mandatario blanco. “Yo creo que unas 25.000 pesetas”, respondía ingenua la estrella. “Perfecto, pues mire, le voy a pagar 525.000 pesetas por temporada y usted se dedica, única y exclusivamente, a entrenarse, cuidarse y jugar a fútbol. Olvídese de meterse en líos familiares”.

Tal cual. Eso ocurría así. Tan clarito como les cuento. Así les quitaba los problemas de la cabeza Saporta a los suyos.

Mandan las estrellas

Eran otros tiempos ¿verdad? Otros clubs, otros mandatarios, otros dueños, otro espectáculo, otro deporte, otro negocio, sí lo era. Ahora, las condiciones (lo saben bien los presidentes, los vicepresidentes económicos, los CEO, los directores generales y los gerentes) las ponen las estrellas, que se han convertido en los ‘putos amos’, a los que nadie, ni el presidente, ni el CEO, ni mucho menos el entrenador, le pueden decir (y/o cuestionar) nada, ¡nada!

Gerard Piqué acaba de presentar su flamante Copa Davis 2019, el último de sus negocios. Y, no solo eso, ha reconocido que duerme solo cuatro o cinco horas. Ha reconocido que tiene muchos proyectos en la cabeza, además del Barça (bueno, no sé si ha hablado del Barça). Pero lo cierto es que en el Barça nadie se ha atrevido a decirle nada. Consienten. Cuando, curiosamente, el Barça le paga lo suficiente (y más) como para que solo piense, coma y duerma en azulgrana.

De Bale a CR7

Pero no se inquieten, el Real Madrid tiene, también, un montón de problemas así. Ahí está Gareth Bale, que, el sábado, será titular indiscutible con Gales frente a Azarbaiyan, después de llevar semanas sin jugar con el Real Madrid. Y eso que Zinedine Zidane dijo que “difícilmente podrá jugar con su selección si no juega, antes, con nosotros”. Ya, sí, ‘mister’, fijo. Otro que decide por él. Y el Real Madrid a callar.

Más. Pues sí, Cristiano Ronaldo, que se mofa e insulta a su entrenador, Maurizio Sarri, cuando lo cambia, por segunda vez en seis días, en el minuto 55. Pero, amigo, poca broma con tocar a CR7, que es patrimonio de la Juventus (y casi de la humanidad) y cuesta 87 millones de euros por temporada. Peor aún, si le sancionan, bajarán las acciones de la Juve en bolsa. Así que el rico Andrea Agnelli llamará a Jorge Mendes y le pedirá que, cuando vuelva de Portugal, pida disculpas con la boca pequeña y aquí paz y mañana gloria.

Son o no son los amos. Lo son. Y, ahora, la estilográfica es de ellos.