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LA CLAVE

Santiago Abascal gesticula tras depositar su voto en Madrid.

SUSANA VERA / REUTERS

Vox: entre el 'a por ellos' y el 'vaffanculo'

Joan Cañete Bayle

Contemporizar con el discurso de la extrema derecha es inútil. Solo cabe combatirlo

Hace menos de un año, el PP y Ciudadanos buscaban en Andalucía fórmulas para pactar con Vox sin que lo pareciera. Entonces, el pacto con la extrema derecha era, al menos, vergonzante. Hoy, Vox se ha zampado a Cs y amenaza al PP. España ha pasado en un tiempo récord de anomalía en Europa a tener una de las extremas derechas más potentes. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Gracias a quién? Santiago Abascal tiene una larga lista de gente a quien agradecérselo.

1. Ruptura del cordón sanitario.  PP y Cs convirtieron en normal pactar con Vox. No siguieron el ejemplo europeo de que la única política con la ultraderecha debe ser el cordón sanitario, sin excepciones. No será que Manuel Valls no lo advirtió.  

2. Sobreexposición mediática. Porque era la novedad. Porque la guerra cultural genera audiencia. Porque dan espectáculo con sus salidas de tono, que tanto escandalizan. Igual que la prensa en EEUU con Donald Trump, la española abrió las puertas de par en par a Abascal y a los suyos con una mezcla de inconsciencia, irresponsabilidad y voraz apetito de audiencia.

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3. Discurso blanqueado. Como consecuencia de los dos puntos anteriores, el discurso tóxico de Vox pasó a ser un punto de vista más, aceptable y debatible. Aun peor: logró en gran medida que la conversación girara alrededor de su mensaje.

4. Cobardía política. Está más que visto y estudiado en el resto de Europa: cuando la derecha y el centro izquierda adoptan parte del discurso de la ultraderecha para anularla, los ultras ganan terreno. Siempre. Contemporizar con su discurso es inútil. Solo cabe combatirlo.

5. El ‘efecto a por ellos’. Igual que Mariano Rajoy era una máquina de crear independentistas, el ‘procés’ es una máquina de agudizar el nacionalismo español. Cuando el 'a por ellos' se tolera, se aplaude o se incita, los ultras se benefician.

6. Hartazgo ciudadano. Cuando el tacticismo reina. Cuando se prefieren las jugadas maestras a la gestión política. Cuando el electoralismo justifica el veletismo, la mentira y la demagogia. Cuando se trata a la ciudadanía solo como electorado y como si fuera menor de edad. Cuando el modelo político y económico deja a tantos damnificados en la cuneta. Cuando el mundo se llena de incertidumbre y se buscan respuestas simples a problemas complejos. Cuando los peores antisistema anidan en el sistema. ¿Sorprende que una parte importante de la ciudadanía quiera dar una lección a los partidos y los políticos del 'establishment'?  «¡Vaffanculo!», que dijo Beppe Grillo para irrumpir en Italia y acabar abriéndoles las puertas a Matteo Salvini.