Ir a contenido

Análisis

Comparecencia de los líderes del PSC en la noche electoral.

ELISENDA PONS

Solo el PSC resiste al independentismo

José A. Sorolla

Aunque el independentismo ha vuelto a ganar unas elecciones generales en Catalunya, no ha alcanzado ni el 50% de los votos ni más de la mitad de los 48 escaños en juego como auguraban algunos pronósticos. Si eso no ha ocurrido se debe sobre todo a la resistencia del PSCque se ha convertido prácticamente en el único representante del constitucionalismo en Catalunya, con un escaño menos de los obtenidos por ERC. Se debe también a la catástrofe a la que Albert Rivera ha llevado a Ciutadans (Cs), que ha sido superado en Catalunya por el PP, que gana un diputado; por la CUP, que nunca se había presentado a unas elecciones al Congreso, y por Vox.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Las dimensiones del desastre de Cs son tales que el partido que se impuso, con 36 escaños, en las últimas elecciones autonómicas encabezado por Inés Arrimadas es ahora mismo la última fuerza política en unas generales en Catalunya. Es cierto que Cs nunca había logrado buenos resultados en las elecciones legislativas españolas, pero aun así ha perdido más de la mitad de los escaños que en abril envió al Congreso (tenía cinco y se queda con  dos) y se ha dejado en el camino más de la mitad de los votos. Del casi medio millón de abril ha pasado a superar por poco los 200.000 sufragios. Pasará a los anales la forma en que Ciutadans ha tirado por la borda un capital político que le llevó a ser el primer partido en Catalunya sin pertenecer a la tradición del catalanismo. 

Aunque, debido a la baja en cuatro puntos de la participación, habrá que esperar a los estudios posteriores para saber dónde han ido a parar esos más de 200.000 votos perdidos por Cs, en la noche electoral ya se puede deducir que una pequeña parte ha migrado al PP (sube unos 85.000) y otro porcentaje se habrá refugiado en el PSC, pero la mayoría habrá recalado en el territorio ultra de Vox, que crece en casi 100.000 papeletas. Es decir, en Catalunya, Albert Rivera paga también el pésimo negocio que hizo cuando levantó el cordón sanitario contra el PSOE con la vana pretensión de disputarle al PP el liderazgo de la derecha. Lo que ha conseguido Ciutadans es engordar a Vox, que tiene ahora en toda España casi los mismos 57 diputados con que contaba Cs antes de soñar con la quimera de encabezar la derecha. Otro récord que hay que apuntar en el currículum de Rivera es que ERC ha conseguido más diputados en Catalunya que Cs en toda España.

Los partidos constitucionalistas dispondrán de 23 diputados catalanes en el Congreso (excluyendo a Vox, que es un partido con postulados anticonstitucionales) sobre un total de 48, con una claro predominio del PSC (12 escaños), ya que En Comú Podem solo ha conseguido mantener los siete que ya tenía. En número de votos, la distancia entre ERC y el PSC se mantiene casi igual que en abril, unos 75.000. En unas circunstancias de mayor abstención solo crecen en votos el PP y Vox (la CUP no tiene comparación posible, como no sea con el Front Republicà de Albano Dante-Fachín, resultado que dobla) y sorprendentemente el puigdemontismo de Junts per Catalunya, que sube 30.000 votos. El irredentismo no se rinde.