23 feb 2020

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LA CLAVE

José María Aznar y Adolfo Suárez, en el Palacio de la Moncloa, en 1997, cuando el primero era presidente del Gobierno.

EFE ARCHIVO

El hilo invisible de Rivera

Luis Mauri

Un pespunte inmaterial conecta la ceguera política que ha empujado al harakiri al líder de Ciudadanos con la descomposición del CDS de Adolfo Suárez

Albert Rivera acababa de cumplir siete años en julio de 1987. Es improbable que el nombre de Carlos Sánchez-Reyes, entonces diputado en Castilla y León por el CDS de Adolfo Suárez, significara algo para él. Hoy, justo después de haberse hecho el harakiri y a punto de cumplir los 40, la posibilidad de que Rivera se haya interesado nunca por la historia de aquel parlamentario castellano sigue siendo remota. Sin embargo, un hilo invisible conecta sus vidas y pespuntea las razones del descalabro del líder de Ciudadanos. Esta es la historia de ese hilo.

El socialista Demetrio Madrid es un hombre magullado por la política. En 1983 se convirtió en el primer presidente autonómico de Castilla y León. Antes de acceder al cargo, Madrid vendió su pequeña empresa textil a uno de sus empleados. En 1986, un grupo de trabajadoras demandó a la propiedad y Madrid fue procesado también. "Le doy 24 horas para dimitir", le desafió José María Aznar, entonces líder regional de la AP de Manuel Fraga, matriz del actual PP. Madrid ya había decidido renunciar, pero su cese atrajo los focos sobre aquel prometedor joven derechista. Aznar se colocaba en la rampa de lanzamiento.

En la segunda mitad de los 80, el partido de Suárez era la tercera fuerza española. Un vector centrista con una levísima capa de barniz progresista que ayudaba al PSOE a gobernar en minoría en bastantes instituciones. La predilección del CDS por el centro-izquierda se invertiría en 1989, al pactar con el PP la defenestración del alcalde socialista de Madrid Juan Barranco. Pero un par de años antes, el CDS ya había ensayado en Castilla y León su compromiso con la derecha. En las autonómicas de 1987, meses después de la dimisión de Demetrio Madrid,  Aznar y el socialista Juan José Laborda empataron a 32 diputados. El CDS, con Sánchez-Reyes a la cabeza, tenía la llave con sus 18 escaños. Otorgó su favor al PP. El joven Aznar despegaba.

Larga decadencia

El giro derechista del CDS marcó el inicio de la larga decadencia electoral del centrismo. De fracaso en fracaso, minado por luchas intestinas entre facciones cada vez más minúsculas, Suárez dimitió en 1991. El CDS todavía siguió rodando pendiente abajo hasta el 2005, cuando los restos del naufragio fueron absorbidos por el PP.

El hilo invisible. Rivera era el Elegido hace solo un año y medio. Los hados demoscópicos lo adoraban, el gran capital lo mimaba, todo parecía dispuesto para su entronización. Pero la moción de censura de Pedro Sánchez volteó el guión. Rivera no supo leer las nuevas coordenadas. El resplandor había desaparecido pero él seguía cegado. Repudió el centro y lo apostó todo al liderazgo de la derecha. Y todo lo perdió.

Una curiosidad. En realidad, dos. Demetrio Madrid fue absuelto en 1989 de todas las imputaciones. En la década siguiente fue diputado en el Congreso y senador, pero no volvió a desempeñar cargos ejecutivos. Carlos Sánchez-Reyes consiguió la presidencia del Parlamento regional a cambio de brindarle a Aznar la Junta castellanoleonesa. No repitió como diputado y desapareció de la política hasta el 2015, cuando intentó un renacimiento fallido de la mano de Podemos.