25 nov 2020

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Cuestión de debate

¿Cuántas naciones hay?

LEONARD BEARD

¿Cuántas naciones hay?

Rafa Martínez

El Estado se identifica con Nación porque en ella integramos a dos de los tres elementos de un Estado: a la población y al poder

En los dos debates electorales que se han celebrado estos días, Álvarez de ToledoCasadoArrimadas y Rivera le han preguntado insistentemente a los representantes del PSOE, Lastra Sánchez:  ¿Cuántas naciones hay en España?  Ninguno de los dos interpelados respondió claramente a la pregunta.

Aunque parezca irresponsable dejar preguntas de tus adversarios en el aire y permitir que ellos las respondan en el sentido que más les favorezca, lo cierto es que probablemente fue lo más sensato porque se trata de una pregunta trampa en la que la única respuesta posible es depende; algo a todas luces debilitante para quien lo diga salvo que ejerza de recalcitrante gallego.

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De entrada, hemos de dejar claro que cuando hablamos de nación podemos estar hablando de dos cuestiones muy diferentes, y por momentos, incluso contradictorias; razón por la cual, aunque no cejamos en el empeño de clamar por un cada vez más imprescindible diálogo, todo lo más que aparece es cacofonía. 

Así, si estamos hablando de naciones soberanas solo hay una posible; como en todos los Estados del planeta.  Estaremos aquí aludiendo al manido concepto de soberanía nacional que desde las revoluciones liberales quebró el absolutista principio de soberanía personal (real).  La Declaración de Derechos del Estado de Virginia (1776) y la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) consagraron esta idea de poder como inherente al pueblo; de soberanía nacional. De ahí que, tras los escritos de Pasquale Stanislao Mancini, el Estado –territorio, población y poder que lo rige, nos diría Maquiavelo- se identifique con nación porque en ella integramos a dos de los tres elementos de un Estado: a la población y al poder. En definitiva, nación y Estado pasan a tratarse como sinónimos y hablamos de Estado nación. Esta es la lógica que impulsa a quienes desean ser nación en Catalunya a reclamar ser Estado, porque sin esa independencia no se es nación internacionalmente hablando. Por tanto, la nación catalana no existe porque ningún Estado en el mundo posee más de una nación. El Estado existente es España, y la nación, la española.

Concepto 'Estado nación'

En cambio, desde los postulados de Ernest Renan, nación es el conjunto poblacional que atesora una cultura particular y se identifica subjetivamente con ella antes que con cualquier otra. Desde este paradigma hay tantas naciones como colectivos poblacionales quieran serlo. Ello da lugar a la potencialidad de Estados plurinacionales (Canadá, India, Rusia, Nigeria, Bélgica, España, etc.). Si  acudimos a esta idea de nación, Catalunya es, por descontado, una nación y España un Estado plurinacional.

Así las cosas, la primera conceptualización es la jurídica y la que rige en el sistema político internacional; por lo tanto, es el territorio de los negacionistas de naciones suplementarias o de aspiraciones independentistas. La segunda visión es la social-política y no pretende que las naciones sean actores internacionales, solo busca que tengan reconocimiento y protección en el marco de Estados nación, desde el plano jurídico internacional; pero plurinacionales en cuanto a las identidades de su población.  Este es el terreno en el que se mueven los federalistas.  ¡Ojo, que el federalismo tiene muchas variantes y es muy complejo!; pero eso merecerá una reflexión otro día.

Para quien cree en el Estado nación, la nación catalana no existe porque ningún Estado en el mundo posee más de una nación

Por todo lo dicho, un centralista y un independentista se entienden fácil porque hablan el mismo lenguaje; pero la mera existencia del uno impide la del otro; es un juego de suma-cero. Un independentista y un federalista no se entienden porque cuando hablan de nación hablan de cuestiones muy diferentes. La opción federalista para un independentista es una piltrafa; le ofrece migajas de lo que anhela. La opción independentista, así como la centralista, para un federalista son un contrasentido social porque homogeneizan la diversidad -que con frecuencia olvidamos que es riqueza-.

Ante el enconado conflicto nacional que tenemos en Catalunya la solución pasa por el federalismo. Es la única alternativa que permite a las diferentes naciones, ahora enfrentadas, coexistir; pero con importantes cesiones.  El independentismo catalán ha de renunciar a ser Estado puesto que solo el triunfo en un enfrentamiento civil le dará esa opción. Los defensores del Estado nación español deben, de una vez por todas, asumir que España es social y políticamente una realidad plural y compleja y que concretar, articular y aceptar un federalismo pluralista -al estilo que propugnaba Miquel Caminal- es, cada vez más, la única solución factible.