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El adiós a un referente de la ciencia española

Margarita Salas: pasión por la vida

MONRA

Margarita Salas: pasión por la vida

María Blasco

Es preocupante que su legado científico esté en riesgo por la falta de apoyo a la investigación en nuestro país

Margarita decía hace poco en una entrevista que compartimos juntas que una mujer que le había inspirado mucho era la científica italiana Rita Levi-Montalcini. Margarita admiraba la dedicación de Levi-Montalcini a la tarea investigadora. Contaba Margarita que Levi-Montalcini nunca quiso casarse para no verse apartada de la ciencia por tener que ocuparse de un marido, y que estuvo yendo a trabajar a su laboratorio en Italia hasta los 100 años. Levi-Montalcini era una 'role model' para Margarita.

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Siguiendo los pasos de su admirada Levi-Montalcini, a sus 80 años Margarita mantenía su grupo de investigación en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa con una becaria postdoctoral y dos estudiantes de tesis doctoral, y gestionaba varios proyectos de investigación del ministerio que había luchado para que le dejaran liderar. Hace tan solo unas semanas, Margarita publicó su último trabajo científico, y aún tiene unos cuantos en preparación.  Me contaban ayer sus tres estudiantes, quienes ahora se quedan sin su mentora y con un futuro incierto, que Margarita les llamaba desde el hospital todos los días para ver qué tal iban los proyectos. Así era Margarita Salas, una apasionada de la ciencia y del conocimiento.

Arte y ciencia

Por eso, la muerte de Margarita ha sido una muerte prematura. Margarita tenía aún mucho por descubrir en la ciencia, pero también en la vida. Margarita era una amante de las artes, muy en particular de la música, pero también de la pintura y de la escultura. Su casa estaba llena de obras de arte y de libros. Decía Margarita que los científicos no somos personas aisladas, muy al contrario, los científicos tenemos pasión por el conocimiento, por aprender, y por eso nuestro apetito por el saber no acaba en el laboratorio, sino que se extiende a otras facetas de la vida.

Hace apenas un año tuve el placer de trabajar con Margarita en la iniciativa CNIO Arte, un proyecto del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas para acercar la ciencia a la sociedad a través del arte. Cada año juntamos a un científico/a y a un/a artista con el fin de que el/la artista cree una obra de arte nueva inspirada el trabajo del científico/a. Cuando le propuse a Margarita participar en la primera edición junto con la artista Eva Lootz, no se lo pensó ni un segundo, aceptó entandada. El resultado fueron 59 +1 maravillosos dibujos y un video creados por Eva Lootz que están inspirados en los orígenes de la biología molecular de los que fue protagonista Margarita. El dibujo +1 fue un regalo personal de Eva Lootz a Margarita. Eva Lootz y Margarita son coetáneas y mujeres pioneras en sus respectivos campos.

Los valores de Margarita en la ciencia y en la vida la han hecho un modelo a seguir para las decenas de discípulos que nos hemos formado con ella y que la admiramos profundamente, y por eso, nos llamamos orgullosos 'Margaritos' en honor a nuestra maestra.

Las aportaciones de Margarita a la ciencia han sido colosales. Ya desde que era una becaria postdoctoral en Nueva York publicó con Severo Ochoa trabajos seminales para entender cómo funcionaba la vida a nivel molecular, y ya de vuelta a nuestro país publicó alguno de sus primeros trabajos 'made in Spain' en la prestigiosa revista 'Nature'. Y es que Margarita trajo a nuestro país la manera de hacer investigación que tenían los mejores laboratorios de EEUU, donde lo importante era el trabajo hecho y los méritos y donde las formalidades y jerarquías tenían poco valor.  Con ello, Margarita contribuyó a elevar a un nivel internacional a la ciencia española.

Para ello, Margarita fue una luchadora infatigable, luchó por la financiación de la ciencia en un país que era un desierto científico, luchó por tener el respeto de sus colegas masculinos en un país profundamente machista. Margarita luchó hasta nuestros días, donde los científicos, incluida Margarita, aún tenemos que estar defendiendo la importancia de la financiación a la investigación básica, aquella que Margarita demostró mejor que nadie que siempre da resultados con el tiempo. Margarita generó una patente basada en la polimerasa del virus Phi29 que es la que más beneficios ha dado al CSIC. Esta polimerasa se utiliza para las técnicas de amplificación del ADN en todo el mundo. Es preocupante que este legado científico de Margarita esté en riesgo por la falta de apoyo a la investigación en nuestro país.

La muerte de Margarita se antoja inoportuna. Aún tenia muchas cosas por descubrir y muchos sueños que cumplir, y como asturiana, uno de los más importantes para ella era ser merecedora del Premio Princesa de Asturias. Estamos en 2019, y este premio aún no ha distinguido a ninguna mujer investigadora de nuestro país.