22 feb 2020

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Análisis

Una manifestante reclama la renta básica universal.

MIGUEL LORENZO

Existo, luego cobro

Ester Oliveras

En Finlandia se experimentó un sistema de renta básica para 2.000 personas y se comprobó que los beneficiarios perdieron incentivos para buscar empleo

La renta básica incondicional garantizada para cada persona, sin ninguna otra condición que su ciudadanía residencia, es una idea que apareció en los años 80 y que se va situando en la agenda política de países europeos. La versión pura de la renta básica consiste en que todas las personas perciban una renta, modesta, pero suficiente para cubrir las necesidades básicas. Sin ninguna otra condición: ni de sexo, ni de clase social, ni de estado civil, ni de ocupación.

Este formato de renta básica universal está lejos de ser implementada, pero el incremento de la desigualdad económica, así como la pobreza estructural en algunos países, pone en evidencia que los sistemas actuales de ayuda económica y de distribución de la riqueza no están funcionando. Por ejemplo, el sistema español de ayudas económicas está muy fragmentado: paro, incapacidades temporales, dependencia o familias numerosas, por nombrar algunas. Ayudas condicionadas que necesitan de un control permanente y que tienen el peligro de estigmatizar colectivos. 

Por este motivo, se está experimentando con nuevas formas de recibir rentas mínimas, para evaluar, posteriormente, el efecto que tiene sobre colectivos vulnerables. Este sistema experimental ha sido reconocido con el premio Nobel de economía otorgado a Michael KremerAbhijit Banerjee Esther Duflo, por sus estudios sobre cómo utilizar los recursos económicos para que tengan el mayor impacto posible en aliviar la pobreza. 

La propuesta actual para España se basa en el informe sobre rentas mínimas realizado por la AIReF, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal. Este informe propone utilizar prestaciones garantizadas por unidad familiar, en vez de a nivel personal, y que el importe se ajuste en función del número de personas que componen la unidad familiar. También propone que las prestaciones sean compatibles con un trabajo remunerado y continuas en el tiempo. 

Otro punto de vista interesante es el de Guy Standing, un referente académico por sus publicaciones sobre las limitaciones del sistema capitalista. Propone la renta básica como una respuesta a la creciente precarización del mercado laboral que desvinculan los incrementos en productividad de los incrementos salariales. Una renta básica garantizada permitiría rechazar puestos de trabajo que no cumplan unas condiciones mínimas, incentivando a las empresas a ofrecer ocupaciones dignas. Según Standing, la renta básica podría financiarse con impuestos vinculados a la robotización y los captados para la protección del medio ambiente.

Un experimento económico en renta básica reciente se ha realizado en Finlandia, donde 2.000 personas sin trabajo recibieron una renta mínima de 560 euros durante dos años. Tras este período, se constató que las personas receptoras no tenían incentivos para buscar trabajo, lo que parece confirmar una de las críticas más insidiosas al sistema de renta básica, y es que desmotiva la búsqueda del trabajo remunerado. Habrá que continuar experimentando.