24 feb 2020

Ir a contenido

Comunicación política

Papeletas de las elecciones generales

EUROPA PRESS

¿Para qué quieres mi voto?

Berta Barbet

La confusión, los juegos cruzados y la falta de alianzas son un riesgo de desmovilización

Decía Einstein que si no puedes explicar algo de forma simple es que no lo has entendido bien. Quizá era un poco exagerado, pero en el mundo de la hiperinformación y la rapidez informativa, poder resumir grandes y complejas cantidades de información en conceptos fáciles y rápidos de entender es una necesidad para que los ciudadanos puedan hacer su vida. No tenemos tiempo de encontrar toda la información que necesitaríamos para tomar las decisiones de nuestro día a día, y por ello nos servimos de organizaciones y entidades que nos hacen una parte del trabajo. Comprenden la complejidad del fenómeno y nos lo comunican para que la podamos entender sin esfuerzo. Tanto el sistema de luces para saber que le falta aceite al coche como las explicaciones de los médicos sobre los distintos tratamientos que podemos seguir forman parte de este sistema de heurísticos que utilizamos a diario para movernos por el mundo sin tenerlo que entender desde cero y en su complejidad.

En el caso de las elecciones, esta función recae de forma bastante clara sobre los partidos políticos y sus estrategias de comunicación. Los medios transmiten y facilitan la comprensión de los mensajes de los partidos, pero son estos primeros los que previamente han simplificado todos los elementos que tienen que ver con nuestra organización como sociedades en proyectos relativamente fáciles de entender y diferenciar. Sin esta información, sin estos esfuerzos comunicativos, los ciudadanos no seríamos capaces de gestionar la decisión que se nos plantea, ni de organizarnos para poder expresar nuestro punto de vista. Y ante esta dificultad, acabaríamos no votando. La evidencia en este sentido es bastante clara: la participación cae cuando la decisión es más compleja. Por ejemplo, porque hay muchos partidos, porque estos tienen programas poco claros y visibles, o porque las diferencias entre los programas no son evidentes.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

En este sentido, las elecciones del próximo domingo no parecen unas elecciones claras. El debate izquierda-derecha que caracterizó las elecciones del 28 de abril parece haber dado paso a unas coaliciones mucho más complejas después del fracaso de las negociaciones entre PSOE y Podemos. Unas complicaciones agravadas por la aparición de un nuevo partido y la erupción del debate catalán y sus alianzas cruzadas.  Los esfuerzos comunicativos de las últimas semanas no parecen ayudar mucho. Es cierto que los partidos han definido unos mensajes de campaña relativamente claros e identificables. Pero no serán pocos los votantes que sigan sin entender las consecuencias de su voto el próximo domingo. La confusión, los juegos cruzados y falta de alianzas que permitan al votante entender la importancia de su voto suponen pues un riesgo de desmovilización añadido. Quedan cinco días para intentar solucionarlo. Y la respuesta tiene que ser simple o nos quedaremos sin entenderla todos.