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Al contado

Un hombre pide dinero en la calle. 

EFE

Patronales con un toque social

Agustí Sala

Pimec ya introdujo hace tres años el debate sobre la necesidad de mejorar el salario mínimo

Desde que Nicolas Sarkozy propuso en pleno estallido de la crisis en el 2008 la refundación del capitalismo, poco se ha hecho en ese sentido. Fue mejorar la situación y unos y otros, y, especialmente, aquellos que esgrimen la bandera del liberalismo, fueron abandonando la idea de introducir cambios. Otra vez será, se dijeron. Quizás en la próxima crisis, teniendo en cuenta que estas se reproducen cíclicamente.

Pero la recesión dejó huella, una auténtica cicatriz en forma de desigualdad. Y eso ha calado de forma intensa. Tanto que la patronal catalana Foment del Treball ha lanzado esta semana un documento, el primero que realiza su 'think tank', que aboga por aumentar más el salario mínimo y empezar a estudiar la posibilidad de una renta básica.

Se apunta de esta forma a una tendencia que desde hace tiempo defienden no solo los sindicatos sino algunas otras organizaciones. Es el capitalismo inclusivo que Plataforma Pymesla organización promovida entre otras por la catalana Pimec como contrapoder de la Cepyme dependiente de la CEOE, incluye en su documento fundacional como uno de sus pilares. Se trata, haciendo un rápido resumen, de no priorizar tanto el beneficio sino de tener en cuenta a las personas, como explicaba el secretario general de Pimec, Antoni Cañete, en una entrevista en este diario.

El presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, que ya dio muestras de un cambio en la patronal en sus primeras declaraciones públicas, se suma a una corriente por la que el anterior equipo de la organziación mostró menos interés. Pimec, por su parte, y su presidente Josep González ya introdujeron hace tres años un debate sobre el salario mínimo y la necesidad de incrementarlo y aproximarlo más a los niveles de productividad. Era mucho tiempo antes de que el Gobierno de Pedro Sánchez llevara a cabo la última, la del 2019, que ha situado esta retribución en 900 euros mensuales, tras un alza del 22%.

Lo cierto es que la sensibilidad social empieza a calar. Tanto, que parece que puede establecerse una cierta competencia en este sentido a nivel de patronales. Bienvenida sea Foment y que no quede en una mera gestualidad.

En la actualidad, las multinacionales y grandes empresas se están empezando a plantear que las compañías no están solo para ganar dinero y repartirlo entre sus accionistas. Existe una importante corriente de pensamiento que destaca que las empresas forman parte de la sociedad, a la que deben devolver una parte de la que esta les ofrece y mimar o tratar mejor no solo a los accionistas a través de los dividendos sino a sus proveedores, clientes y empleados. Y es que, al final, va a resultar que es bueno para el negocio.