01 nov 2020

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Carrera en partidos

Ronald Reagan, presidente de EEUU entre 1981 y 1989. 

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¿Quién quiere ser político?

Juli Capella

Los partidos son esas organizaciones corruptas y obsoletas donde deberás comenzar a medrar entre camaradas, a su vez trepadores

¿A quién se le ocurre meterse a político? Has de estar realmente desesperado, o ser un iluminado. Primero tienes que hacerte militante –con este símil militar ya empezamos mal– de un partido. Seguimos peor: los partidos son esas organizaciones corruptas y obsoletas donde deberás comenzar a medrar entre camaradas, a su vez trepadores. Aceptando una serie de normas absurdas y jerarquizadas dictadas por el aparato. Ir dando codazos para destacar en el escalafón. Recibir y asestar puñaladas traperas sin inmutarte. Finalmente, si te proponen como candidato en unas elecciones, aguantar agotadoras campañas electorales sin dormir, repitiendo mantras decididos por otros, chillando en los mítines como si la gente fuese sorda. Si no sales elegido, recibir el abucheo por perdedor, y desde la oposición oponerte a todo por sistema, rechazar propuestas razonables, aceptar cambalaches indignos.

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Si sales elegido, vengarte de los anteriores, pactar con el demonio, saltarte lo prometido. Aceptando un sueldo paupérrimo y demagogo, para hacerte el modesto; y encima dejar un buen bocado al partido –incentivos para que te corrompas–. No tener propiedades a tu nombre ni ostentar ningún lujo. No poder emborracharte ni zamparte una mariscada en público. Hacer ver que viajas en bici. Sacrificar a tu familia en supuestas aras del servicio público. Votar como un borrego lo que diga tu jefe, el veleta. Aguantar ser insultado en la calle, que le hagan escrache a tu hijo, que tu cuñado te maldiga. Y cuando ya no les sirvas, mendigar un enchufe si no te ha tocado puerta giratoria. O hacerte tránsfuga.

Claro que también hay quien se hace político con corazón. Yo en mi vida ya he conocido a tres. Con conocimiento de causa, Ronald Reagan dejó esta perla: “Dicen que la política es la segunda profesión más antigua. Me estoy dando cuenta de que cada vez se parece más a la primera”. Otro actor, Woody Allen, también dijo: “La vocación de un político de carrera es hacer de cada solución un problema”. Lo petan.