23 feb 2020

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Dos miradas

Los familiares de Franco trasladan el féretro.

EFE / MARISCAL

Iglesias y las víctimas

Emma Riverola

Solo desde la ignorancia o la maleficencia se puede tachar de funeral de Estado a la gélida exhumación de Franco

Sobraban motivos para sacar a Franco del Valle. El más importante, la reparación de las víctimas. Resultaba imprescindible devolver a la intimidad familiar los restos de un dictador que segó y amordazó tantas vidas. Era obligado callar y que el silencio se llenara del eco de los ausentes, de su sufrimiento y sus sueños rotos.

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Solo desde la ignorancia o la maleficencia se puede tachar de funeral de Estado a la gélida exhumación. Que algunas voces conservadoras se opusieran al acto entra dentro de la lógica guerracivilista que aún, como una lúgubre sombra, pesa en la política española. Que desde el independentismo se viera como una nueva expresión franquista también forma parte de su ceguera. Lo que resulta del todo incomprensible es que algunos políticos de izquierda, con Pablo Iglesias a la cabeza (pero no con todo su partido ni sus votantes apoyándole), se empecinen en denigrar un acto que también es suyo. Sus críticas disonantes tratan de robar la justa reparación de las víctimas. Las mismas que habitaron el espacio que ahora ellos dicen representar. Demasiada traición por un puñado de votos.