29 nov 2020

Ir a contenido

Análisis

Elecciones argentinas: una certeza y dos incógnitas

MONRA

Elecciones argentinas: una certeza y dos incógnitas

Salvador Martí Puig

El desempeño de la economía del próximo mandatario es una de las grandes cuestiones del futuro inmediato que habrá que dilucidar

El próximo día 27 se celebrarán elecciones en Argentina para elegir al presidente y al vicepresidente, 130 diputados y 24 senadores, además de otros cargos electos a nivel local y provincial. Como siempre ocurre, la atención se centra en saber quién será el nuevo presidente de la República. Sin embargo en este caso parece que hay un cierto consenso en que el ganador va a ser el candidato peronista Alberto Fernández, que se impondrá al actual mandatario Mauricio Macri y a otros cuatro candidatos más. Esta certeza está basada en que el pasado el 11 de agosto se celebraron unas elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (llamadas PASO) en las que ya se enfrentaron los dos candidatos y el primero obtuvo el 47,79% de los sufragios frente al 31,8% de Macri.

De todas formas, hay quien dice que estas elecciones son “de verdad” y no van a dar una victoria tan abultada a Fernández y que no es descabellado pensar en una segunda vuelta -que puede darse si no gana por el 45% de los votos o por un 40% con una diferencia de más de 10 puntos respecto al segundo-. Esta afirmación se basa en que en las PASO muchos macristas descontentos con la gestión del presidente actual se abstuvieron y en que ahora, frente a la inminente llegada de un peronista al poder, puedan movilizarse e ir a las urnas. De todas maneras, casi todos, dentro y fuera de Argentina, dan por hecho que el nuevo presidente será Alberto Fernández, quien compite con la candidatura justicialista llamada El Frente de Todos.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Pero más allá de la 'certeza' que se acaba de exponer, hay dos grandes incógnitas. La primera versa sobre cuál será el programa y el manejo económico del próximo inquilino de la Casa Rosada, y la segunda cuál va a ser la relación de Fernández (si llega a presidente) con su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Respecto a la primera incógnita, según la campaña desarrollada por Alberto Fernández parece claro que si gana va a cambiar (o atenuar) las políticas económicas de ajuste y de corte neoliberal impulsadas por su antecesor. En este sentido, es posible pensar que volverá a llevar a cabo políticas semejantes a las realizadas en los mandatos de Néstor y Cristina Kirchner, es decir, habrá un incremento de impuestos a las exportaciones, recuperará los subsidios y los planes contra la pobreza, y restablecerá consensos con las organizaciones sindicales y piqueteras. El problema, sin embargo, reside en que llevar a cabo estas políticas hoy es más difícil que hace dos o tres lustros. Entonces, la economía argentina experimentaba un crecimiento económico sostenido gracias a un ciclo expansivo de precios y demanda de materias primas (carne, trigo, soja…) gracias a lo que se denominó el 'boom' de las 'commodities'. Hoy, contrariamente, la economía presenta una tasa de inflación que recuerda a la de 1990 (¡el precio del dólar ya ronda los 60 pesos argentinos!), unas tasas de desempleo y pobreza crecientes, y una deuda contraída con el FMI de 57.000 millones de dólares. No cabe duda, pues, de que el desempeño de la economía del próximo mandatario es una de las grandes incógnitas del futuro inmediato.

El poder en la sombra

La otra incógnita es de carácter diferente, pero no por ello menos relevante, pues se resume en la pregunta de quién va a mandar en el próximo periodo presidencial: ¿Será Alberto o Cristina? En principio parece claro que es siempre el presidente quien manda, pero en este caso fue Cristina Kichner quien propuso que Alberto Fernández fuera el candidato y, sin su designación y apoyoeste nunca hubiera sido cabeza de cartel. Además, Cristina es la persona que tiene el control de buena parte de las organizaciones peronistas más movilizadas y con las que Alberto Fernández -sin ser afín a ellas- deberá de pactar. Así las cosas, el tema es si la candidatura de Cristina Kirchner como vicepresidenta (diseñada por ella misma) solo ha sido una estrategia para poder evadir el acoso de los jueces a raíz de la inmunidad que le otorga esta figura, o si va más allá y quiere convertirse también en el poder en la sombra.

Si la respuesta acertada es la segunda, es fácil augurar la repetición un nuevo episodio -ya clásico en la política latinoamericana- de enfrentamientos entre las dos figuras que durante la campaña hicieron tándem presidencial. En cualquier caso, como reza el título, las próximas elecciones en Argentina parecen dar cuenta de una certeza inmediata y dos grandes incógnitas a corto y medio plazo.