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Al contrataque

El President Quim Torra en la reunión de Govern de hoy.

FERRAN NADEU

El papelón de Torra

Cristina Pardo

Es posible que el PSOE esté tratando de aislar al 'president' para precipitar una crisis de gobierno en Catalunya. Es decir, que quizá quieran hablar, pero con un interlocutor al que consideren válido

El 'president' de la Generalitat es una caricatura verdaderamente grotesca de lo que debería ser un político de altura. Quim Torra no está ni para dirigir su comunidad de vecinos. Se ha pegado una semana haciendo el ridículo, mientras partidos de todo signo tenían que recordarle que la violencia callejera hay que condenarla siempre, sin matices y de manera inmediata. Le ha costado una eternidad, a pesar de los riesgos que conlleva para todos la alteración del orden público y a pesar del elevado número de heridos que dejaron los cinco días de disturbios y del pánico que los radicales han generado en una parte muy importante de los vecinos de Barcelona, que son tan catalanes como los que queman contenedores. Sus derechos, de nuevo, se orillaron desde la Generalitat, que tiene tendencia a defender los intereses únicamente de aquellos que comulgan con su plan político para la independencia.

A Torra no le puede extrañar que Pedro Sánchez no le coja el teléfono, porque el presidente del Gobierno está emulando lo que ya en su día hizo Mariano Rajoy: fuera de la ley, la nada más absoluta. El líder socialista añadía como condición para responder a la llamada la condena de la violencia, incrementando así el ridículo que estaba generando la resistencia de Torra a afear el comportamiento de los incendiarios. Finalmente, ha llegado esa condena más o menos firme, aunque se ha hecho de rogar una semana. Es realmente lamentable. Para intentar dibujar la supuesta intolerancia de Sánchez, el 'president' no tuvo mejor idea que protagonizar un 'sketch'. Alguien le debió de aconsejar que alimentara a los medios porque lo que no se ve, casi nunca existe. Y se vino arriba. Contemplar a Torra en ese papelón de doncella mancillada a la que le comunican que Sánchez no le coge y entonces, va y apoya la espalda en la silla simulando abatimiento para subrayar que no lo entiende y que “Quins collons”, es muy bochornoso. Efectivamente, es tan alucinante que si no lo veo, no lo creo.

Los políticos tienen que hablar para solucionar los problemas. Es su deber. Sin embargo, algo harán mal en la Generalitat para que Sánchez opte por el camino del PP, a pesar de que en su día lo criticó con virulencia. Es posible que el PSOE  esté tratando de aislar a Torra para precipitar una crisis de gobierno en Catalunya. Es decir, que quizá quieran hablar, pero con un interlocutor al que consideren válido y no con uno que en medio de una crisis política y social realmente dramática se dedica a protagonizar una sitcom. Incluso cuando habla muy en serio e insiste en la unilateralidad, posee una vis cómica que aplaudiríamos si no fuera porque estamos ante un pirómano a tiempo completo.