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IDEAS

Imagen promocional de ’Midsommar’, de Ari Aster

Más allá de la oscuridad

Mónica Vázquez

Octubre es el mes de las brujas. El mes de las artes oscuras y criaturas imposibles. Es el mes del Samhain, o Halloween para los más jóvenes: el año nuevo celta. Octubre es el mes de ver una película de miedo tras otra y dejarnos caer en la ficción del terror, abrazando la fascinación que nos causa. Y nos sumergimos en la oscuridad, nos dejamos llevar por las tremebundas pasiones que se esconden en los pliegues del mundo dando alas a la imaginación, saboreando el contaminado dulzor de una macabra ilusión tejida con la peor parte de nosotros mismos.

'Midsommar' es una película que habla del terror desde la cotidianidad del concepto de comunidad y familia

Nos encanta ver películas de miedo y guardar todos nuestros temores en el cajón virtual que es nuestra pequeña colección de ficciones de terror. Y consumimos esas historias en la opacidad de la noche, porque lo que realmente nos asusta es todo lo que no podemos ocultar en la oscuridad.

'Midsommar' conoce la naturaleza del terror y nos fuerza a enfrentarnos a ella a plena luz del día. Es una película que por mucho que intentes consumir en las tinieblas, te arrastra más allá de tu salón, descorre las cortinas y te sonríe, con flores en el pelo, como sólo el verdadero terror podría hacerlo: con toda la crueldad de la condición humana hecha ritual.

Los personajes de 'Midsommar' deciden pasar el verano en Suecia, en un pequeño pueblo rural que cada año celebra un festival pagano que rinde culto al solsticio de verano. A lo largo de la película vemos cómo cada uno de los personajes va enfrentando diferentes situaciones a la medida de su personalidad, y nos hundimos, casi sin darnos cuenta, en una trama de sonrisas y sangre que se disuelve, con inocente parsimonia, en los vibrantes colores del festival. Y te descoloca. Te horroriza. Pero no puedes evitar mirar.

'Midsommar' es una película que habla del terror desde la cotidianidad del concepto de comunidad y familia. Y nos asusta, porque todo pasa a plena luz del día, al ritmo de sonrisas, flores y una punzante sensación de normalidad. Nos asusta porque es un reflejo del mundo en el que vivimos, y el horror es real y tan inescapable como el comienzo de un nuevo día.

Temas: Películas