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Dinero difícil

Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook.

AP

Una moneda disruptiva

Albert Sáez

El sistema se resiste a aceptar la libra de Facebook

Con menos socios de los esperados, se ha constituido la asociación que impulsa la nueva moneda libra, auspiciada por Facebook. Lo ha hecho con menos socios de los esperados, 21 de 28, y ausencias significativas como Visa o Pay Pal. Los bancos centrales y los principales sistemas de pago internacionales han levantado todas las alarmas. Nunca antes lo habían hecho con la misma intensidad ante iniciativas como la de bitcoin. La mezcla de criptomonedas con Facebook ha asustado a casi todo el mundo. Alegan que podría tener una dimensión equivalente a uno de los llamados bancos "sistémicos", vamos que podría ser otro Bankia, o más grande. Facebook ya ha dicho que no pondrá en marcha libra hasta que logre un mayor consenso. ¿Por qué da tanto miedo?

Las llamadas GAFA (Google, Amazon, Facebook y Appple), a pesar de su mala prensa, tienen la confianza de los usuarios, algo que los bancos han perdido desde la crisis del 2008. Recordemos que lo que ocurrió fue más o menos esto: las entidades bancarias comerciales, las que operan directamente con los clientes, invirtieron en activos financieros derivados, gestionados por los bancos de inversión y negocios, que empaquetaron en ellos activos tóxicos, de solvencia poco contrastada. Cuando aparecieron los impagos, la insolvencia se extendió como una epidemia. Y muchos impositores, qua habían comprado productos etéreos como las participaciones preferentes, perdieron una buena parte de sus activos. Lo cual provocó la depreciación de las monedas físicas. Y de ahí nació la desconfianza. Es lógico que ahora muchos consumidores se planteen usar monedas "virtuales" porque las que no lo eran acabaron comportándose como tales. El clamor de ahora contra libra tiene poca credilidad, lo que indica que no durará mucho. Y la reacción de los malos perdedores no es otra que intentar desacreditar a quienes ahora tienen la confianza de los usuarios antes que recuperar la que ellos han perdido.

Dice una leyenda negra que el diario The New York Times rechazó invertir en Facebook cuando era una start-up. Lo justificaron porque la red social no tenía nada que ver con su negocio. Años después, un porcentaje muy importante de las noticas que distribuía la versión digital neoyorkino llegaban a los usuarios a través de Facebook. Algo tenía pues que ver. Los 21 socios de Zuckerberg en libra intentan que no les pase lo mismo. Facebook tiene una base de 1.700 millones de usuarios conectados. Libra les permitirá intercambiar bienes y servicios sin utilizar monedas corrientes. Se entiende la prudencia pero no justifica el miedo. Cuando el Congreso de los Estados Unidos se plantea trocear a las GAFA por prácticas monopolísticas, que Facebook se convierta en un banco emisor de moneda puede acelerar algunas decisiones. Sin duda, la opacidad de los algoritmos permite una acumulación de poder enorme y genera prácticas oligopólicas. Esos gigantes de la información deberían plantearse este punto. Quizás ha llegado el momento de dejarse hackear. De lo contrario perecerán como los bancos.