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IDEAS

Joaquin Phoenix, en una imagen promocional de ’Joker’, de Todd Phillips

'Joker', revulsivo contra la apatía

Desirée De Fez

Se ha escrito mucho sobre 'Joker', y se debería escribir más (no estoy siendo irónica). Fui a verla tarde, diez días después de que se estrenara, y bastante convencida (qué mal, qué arrogancia tan absurda) de que, aunque me gusta Todd Phillips y los tráileres de la película estaban francamente bien, no iba a ser para tanto. También de que, después de leer muchos artículos sobre ella, esquivar tuits excesivos y escuchar mil comentarios 'random '(en la calle, en el bus), iba a ser exactamente lo que me imaginaba.

Que en tiempos de entretenimiento ligero exista una película así, tan preñada de enfado, desolación y rabia, tan sumamente turbia y pesimista, es raro

Pues mira, no. 'Joker' desactivó de golpe, con una violencia inesperada, varias cosas sobre las que he escrito mucho últimamente. Y no tiene nada que ver con mi opinión sobre una película de la que me gustan cosas pero detesto otras, y de la que ahora mismo siento que no podría hacer una crítica sin sospechar que al día siguiente me desdiría de algunas de las cosas que he escrito. Tiene que ver con mi sensación de que las películas se han vuelto intercambiables y poco perdurables, también con mis quejas por la compulsión con la que opinamos sobre lo que vemos.

Mantengo ambas impresiones, pero reconozco que 'Joker' se desplegó o, mejor dicho, se retorció ante mí como una contundente excepción que me dejó fuera de juego. La película de Phillips no es intercambiable: que en tiempos de entretenimiento ligero –salvo por excepciones– exista una película así, tan preñada de enfado, desolación y rabia (podría aceptar las comparaciones con 'La naranja mecánica' o 'El club de la lucha' si no fuera porque en 'Joker' no hay humor), tan sumamente turbia y pesimista, es raro. Pero aún lo es más que una propuesta así haya sido concebida en un estudio y se haya convertido en un éxito arrollador.

Tampoco se intuye efímera. Si no acabamos escondiéndola por miedo (a vernos en ella), trascenderá como síntoma de un mundo que se iba, que se va, a pique. Y, por supuesto, todas las opiniones sobre ella me parecen pocas. No me agobia la avalancha de veredictos impulsivos sobre 'Joker'. De hecho, me parecen pocos. Lo que me agobiaría (y preocuparía) sería que la película nos dejara indiferentes. Nos guste más o menos, 'Joker' no es ninguna tontería.

Temas: Cine