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El conflicto catalán

Barricadas y 'katangueses'

MONRA

Barricadas y 'katangueses'

Pere Vilanova

La noche del martes en Barcelona trajo a nuestra memoria (generacional) las imágenes más impactantes de mayo del 68

La noche del martes trajo a nuestra memoria (generacional) no solo algunas imágenes de Mayo del 68, sino algunas muy concretas, las de la noche del 12 de mayo de aquel año en París. Esa noche hubo un punto de inflexión, aunque solo lo pudimos interpretar con el tiempo. Vayan a internet y busquen esa noche, las imágenes son impactantes, los CRS asaltando una a unas decenas de barricadas, decenas de detenidos, y muchos heridos. A repartir entre los manifestantes y las fuerzas del orden, por cierto.

Hasta esa noche el movimiento, que había empezado ocupando el 2 de mayo la Universidad de la Sorbona, había arraigado en Paris, después a lo largo del país entero, con grandes manifestaciones y movilizaciones. Primero pacíficas y luego no tanto. Para el 11 de mayo había en Francia 11 millones de trabajadores en huelga, no solo estudiantes. A partir del día 13 la cosa se fue enrareciendo. El 20, Cohn Bendit, de pasaporte alemán, aunque nacido en Francia, es expulsado, con esta manía de que los desórdenes vienen siempre de fuera. Volvió en pocos días con el pelo teñido de negro, y la cosa siguió adelante.

Elecciones anticipadas

El epílogo es bastante conocido, para finales de mes el general De Gaulle vuela a Alemania, donde el Cuerpo del Ejército francés desplegado en dicho país desde 1945 estaba a las órdenes del general Massu (personaje que por si solo merecería una tesis doctoral) y le consulta sobre la posibilidad de militarizar el país. Massu le hace notar que el coste sería inasumible para la República, y De Gaulle regresa a Paris y disuelve el Parlamento, convocando elecciones anticipadas. Su éxito electoral no ha vuelto a repetirse, el país 'silencioso' estaba harto de mayo.

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En el 2009, el semanario 'Le Point' tuvo la genial idea de juntar para un debate a Daniel Cohn Bendit y Maurice Grimaud, que era el prefecto de la policía de París en 1968. El encuentro fue de lo más cordial, y se pusieron de acuerdo de inmediato en que si en el mayo francés no hubo muertos (excepto un policía atropellado por un camión en Lyón) fue en cierto modo gracias a ellos dos. No porque estuvieran secretamente en contacto durante aquellos hechos, sino en su talento para intentar contener una dinámica muy peligrosa.

De lado de la policía, Grimaud tuvo mucho valor, se opuso a la decisión de su Gobierno de expulsar a Cohn Bendit, pero contaba con las compañías CRS y la Gendarmería, cuerpos disciplinados y leales al poder constituido. Del lado del movimiento no fue tan fácil. A poco de ser ocupada la Sorbona, donde se hacían soporíferas asambleas día sí día también, con alguna 'misa' ideológica a cargo de Jean Paul Sartre, aparecieron lo que se denominó inmediatamente 'les casseurs' (los que quieren romper todo). Y en su seno, el grupo autodenominado 'les katangais' (los 'katangueses'). Eran los tiempos de la insurrección en la provincia congoleña de Katanga, cuyo dirigente Moise Tshombe se dedicaba a reclutar como mercenarios (europeos) a lo peor de lo peor de las últimas guerras coloniales. En la Sorbona, los 'katangueses' eran una panda de payasos violentos, liderados por un tal Jacky Le Katangais, que nunca había pisado aquel país. Pero aquellos tipos, infiltrados en los 'casseurs', se distinguieron muy pronto por su brutalidad, su peligrosidad (sobre todo para las estudiantes de la Sorbona) y al final los propios estudiantes decidieron echarles del movimiento. Por cierto, desaparecieron como por arte de magia y nunca más se supo.

La cantinela del movimiento pacífico

Viendo por televisión lo que sucedió esa noche en Barcelona y otras ciudades, se me ocurren varias conclusiones. Una, ya sabemos que los CDR parecen tener en su seno algo parecido a los CRT (pomposamente: Comités de Resposta Táctica). Dos, que la cantinela del movimiento pacífico queda claramente tocada, con tanto encapuchado violento. Tres, la policía, las varias policías, actuaron con coordinación y profesionalidad. En la famosa esquina de la Delegación del Gobierno les tiraron de todo menos flores. Cuatro, casi cien vuelos cancelados y cientos de pasajeros atrapados en el Prat es algo que una ciudad como Barcelona no puede permitirse, y que solo debe alegrar a Toni Comín, que propone colapsar España y Catalunya, desde su cómodo jardín belga. Y cinco, la mayor diferencia con el caso de Francia es que aquí Torra y sus adláteres son los que a la vez azuzan a los manifestantes y ordenan a la policía que los reprima. Es como si De Gaulle hubiera dirigido la ocupación de la Sorbona y a los gendarmes de la noche del 12 de mayo asaltando barricadas. Pero claro, Torra no es De Gaulle. Y tampoco hay nadie del frente independentista que decida convocar elecciones al Parlament, ya.