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LA CLAVE

Enfrentamientos en el aeropuerto de El Prat

ELISENDA PONS

No está el día para bromas

Luis Mauri

"¡Lo volveremos a hacer!", clama Torra tras la sentencia. ¿Qué, exactamente? Hasta la fecha, el bloque independentista ni siquiera ha logrado consensuar una respuesta a la sentencia para llevar al Parlament

No está el día para bromas. Ojalá este tiempo adusto permitiera las humoradas. En tal caso, aquí habría lugar para la afirmación del Gobierno catalán de que envió a los Mossos a reprimir a los manifestantes independentistas para protegerlos, para evitar que ninguno de ellos pudiera acabar acusado de sedición. Eran los mismos manifestantes a los que el 'president' Torra incitaba y felicitaba por colapsar el aeropuerto de Barcelona. La portavoz Budó ha logrado una pirueta inimitable. Una más. Su palmarés comunicativo no tiene par. La Conselleria d’Interior, transmutada en la de Caritat i Reparació de Malifetes.

No está el día para bromas. Budó vive en un tirabuzón, pero Torra no alienta la protesta con una cara y envía con otra a los Mossos a ahogarla. Torra no mandó a la policía al aeropuerto. Los Mossos acudieron allí por orden del mando policial. La huella del 1-O es profunda. El 'conseller' Buch ha asumido de mejor o peor grado que no puede forzar a los Mossos a eludir sus obligaciones.

No está el día para bromas. "¡Lo volveremos a hacer!"clama Torra 24 horas después de la comunicación de las condenas de los líderes del ‘procés’. ¿Qué es exactamente lo que volverán a hacer? ¿El rosario de despropósitos del otoño perturbado del 2017? Dos años después, los independentistas propugnan  estrategias discrepantes. Hasta la fecha, ni siquiera han logrado consensuar una respuesta a la sentencia del Tribunal Supremo para llevar este jueves al Parlament. Si nada cambia, será un pleno extraordinario sobre la sentencia sin pronunciamiento ni resolución. Un pleno mudo.

La batalla final

El fuerte impacto de la sentencia requerirá su tiempo de sedimentación. Tras el fracaso del ‘procés’, la brecha más clara no está entre Catalunya y el resto de España. Tampoco se abre entre catalanes independentistas y no independentistas. La grieta más evidente hoy separa a los partidos secesionistas. Enredados en una guerra larga y antigua por la hegemonía nacionalista, ERC y JxCat se pertrechan para la previsible batalla final en las próximas autonómicas. Sin bromas.