20 sep 2020

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Al contrataque

Concentración de apoyo a los políticos presos en la cárcel de Lledoners

EFE / SUSANNA SAEZ

Comentaristas de tercera

Cristina Pardo

Los únicos que tienen toda la legitimidad para cuestionar las condenas son los acusados. Las formaciones políticas, de acuerdo con la separación de poderes, deberían acatarlas y respetarlas sin demasiados aspavientos

El procedimiento ante una causa judicial es siempre el mismo. Primero, en la fase de instrucción y durante la celebración del juicio, los políticos intentan influir, cuando no directamente presionar, al tribunal. Después, y a la espera de la sentencia, dan su opinión sobre los delitos que presuntamente se han cometido. Y para finalizar, una vez que los jueces ya se han pronunciado, aplauden critican el fallo en función de dónde les sitúa la película.

El proceso contra los dirigentes independentistas no ha sido una excepción. En mi opinión, los únicos que tienen toda la legitimidad para cuestionar las condenas son los acusados. Las formaciones políticas, de acuerdo con la separación de poderes, deberían acatarlas y respetarlas sin demasiados aspavientos. Generalmente, el único que actúa así es el gobierno de turno por su posición institucional. Y no siempre. El resto, más madera. Y si estamos en campaña electoral, ya ni te cuento. Así, minutos después de conocer la decisión del Tribunal Supremo, Vox  dijo que la sentencia, suave en su opinión, es “una vergüenza para España”, “un gravísimo error judicial” y “muy desacertada”. Qué podemos esperar de quien hace tan solo unos días tildó de “atentado a la libertad” el fallo sobre la exhumación de Franco. Y sus dirigentes añadían: “Nos da igual que sea legal o no”. Qué barbaridad. Venga, ley de la selva. 

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El 'president' de la Generalitat calificó la sentencia contra los dirigentes independentistas de “insulto a la democracia” y “herencia de la dictadura”. El cumplimiento de la ley no suele ser un insulto a la democracia. Puede serlo, llegado el caso, el contenido de esa norma pero no su cumplimiento, por muy injusta que nos parezca. Si al legislativo no le gusta, que la cambie. Lo que sí me parece un insulto es que Quim Torra anime a la gente a salir a la calle y después mande a los Mossos a reprimir las protestas. Y también considero un insulto a la inteligencia que se justifique alegando que la policía catalana se rige por la ley española. Increíble.

Por otra parte, en Ciudadanos también le han puesto un pero a la decisión judicial, camuflado bajo el siguiente discurso: “Mucha gente piensa que la sentencia no es suficiente. Les digo -declaró Albert Rivera- que no están solos”. El partido naranja y también el PP se apresuraron a pedir que se le retiren a Catalunya las competencias penitenciarias, como si fuera algo muy sencillo que el PSOE no quiere hacer. En ERC tildaron la sentencia de “venganza” y Pablo Iglesias opinó que así no se abordan los conflictos políticos. Incumpliendo la ley tampoco, creo. Por lo visto, siempre hay alguien que acierta más que los jueces.