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OPINIÓN

Bartomeu en la asamblea de compromisarios del Barça.

JORDI COTRINA

Cuando los comunicados de los clubs salen rápido

Albert Guasch

El Barça corrió más que nadie, consciente de su liderazgo simbólico, y se apresuró a criticar con contundencia la dura sentencia, congruente con la posición defendida hasta ahora

A Josep Maria Bartomeu le está tocando en su legislatura confrontar la compleja situación política de Catalunya iluminado por un potente foco. Por algo lidera la primera institución no gubernamental del país. Ha habido quienes le han exigido más. Han abundado los que le han reclamado menos. Más allá de las propias convicciones personales, que ha mantenido a buen resguardo, el presidente y la directiva que encabeza se han afanado en encontrar lo que podría definirse como un punto común denominador de la sociedad catalana (que no la española).

El Barça con Bartomeu no ha perdido de vista tampoco la tradición catalanista de la entidad y aun así no ha vivido exento en los últimos años de críticas severas desde miradas más escoradas. Ningún episodio más delicado que el 1 de octubre del 2017, cuando avaló que se disputara el partido de Liga contra Las Palmas a puerta cerrada. Hizo lo que pudo o supo aquel día en medio de un carrusel de presiones considerables, y el club acabó defendiendo que aquella fue la mejor manera de dar visibilidad al problema político en el mundo. 

Bartomeu, ahora menos presionado que en otros momentos del procès, ha seguido apostando por un compromiso nacional sin caer en declaraciones ruidosas. Ya les gustaría a muchos socios similar claridad en la política deportiva. Un compromiso que tuvo continuidad en el pronto comunicado emitido ayer en nombre de la entidad. El Barça corrió más que nadie, consciente de su liderazgo simbólico, y se apresuró a criticar con contundencia la dura sentencia, congruente con la posición defendida hasta ahora, esto es, contra la prisión preventiva de los líderes políticos y civiles y a favor del derecho a decidir. 

Fue un texto que se debatió profusamente en la última junta directiva y, como la propia sentencia, se dio por sellada el fin de semana, anticipando el castigo judicial. En él se criticó las penas de cárcel ("la prisión no es la solución"), instó a resolver el conflicto que vive Catalunya "exclusivamente" con el diálogo político y pidió la libertad de los líderes cívicos y políticos condenados. El presunto presidente del futuro, Gerard Piqué, se mostró orgulloso de formar parte de un club que emite comunicados así.

Ese Barça-Madrid

Cada entidad conoce mejor que nadie su propia parroquia y lo que quiere oír. También cuál es el grado de relevancia a la que aspira en la sociedad en que habita. El Barça hizo un comunicado crítico con el que buscaba seducir a una sensibilidad mayoritaria; otras entidades escurrieron el bulto definiéndose como meramente deportivas. Al pronunciarse políticamente siempre existe el riesgo de alienar a sectores propios, pero el club azulgrana dio la cara y la dio rápido. No esperó a verlas venir. El Espanyol, por cierto, rápido también fue. 

Ahora falta ver cómo evolucionará la situación en las calles. Pero el calendario es caprichoso y el primer partido post-sentencia en el Camp Nou va a ser el Barça-Madrid del 26 de octubre, con manifestación convocada incluida. Se sospecha que la junta deberá preparar más comunicados.