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Dos miradas

Imagen de los acusados en el juicio que se sigue en el Tribunal Supremo.

EFE

Me refugio en la literatura para afrontar este lunes sobrecogedor, la sentencia inminente, la tristeza profunda, la honda injusticia, el desconsuelo al ver en una prisión a personas dignas. Es, la vida, una sombra que camina. Nada más. El cuento de un idiota lleno de ruido y de furia. Y no significa nada. Lo dice Shakespeare y ahora lo escucho --¿cuántas veces lo habré escuchado? - con la voz pausada y grave de un actor sardo en Temporada Alta. Y no me quito de la cabeza este lunes gris, revestido también de gravedad. Sin ningún sentido.

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En una escena shakesperiana de 'Peaky Blinders', Tommy Shelby habla, poco antes de un instante decisivo, del "minuto del soldado", el momento crítico donde no hay pasado ni futuro. Solo el presente angustioso. "Es todo lo que tienes; todo ocurre al mismo tiempo". Este lunes es uno de los minutos de nuestra vida. Se concentran aquí los despropósitos, los espejismos, las mentiras, la rabia, la perturbación, la desazón, la sacudida, la ceguera. En otro octubre, el de 1934, 'La Publicitat' escribía: "Pasado el momento excusable de la emoción, es necesario que llegue el de la reflexión fría". Es necesario que llegue. Es necesario, es urgente.