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Dos miradas

Oriol Junqueras, en el Tribunal Supremo.

EFE / J. J. GUILLÉN

Humanidad

Emma Riverola

Solo quienes están ávidos de venganza pueden desear largas penas de prisión

Ya se conoce el delito por el que serán condenados los presos del ‘procés’ (hay que ser muy ruin para filtrar y jugar así con el sufrimiento de las familias), pero faltan saber los años de pena. Al fin, lo más relevante humanamente.

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Habrá tiempo para analizar la repercusión política de la sentencia. Pero este 'impasse' de espera invita a hurgar en lo humano. A recordar la locura del otoño del 17, las presiones terribles y aquellos rostros desencajados, declarando la DUI más triste. Cabalgando en el delirio hemos llegado hasta aquí. Solo quienes están ávidos de venganza pueden desear largas penas de prisión. Y la gran mayoría de la población de Catalunya, sea o no independentista, no está en esa tesitura.

En la voluntad de conseguir la libertad para los presos lo más pronto posible, hay un punto de encuentro. Hay fórmulas para lograrlo, pero pasan por aparcar maximalismos. Las emociones nos han traído hasta aquí, y pueden conducirnos a la sinrazón. Pero también pueden acercarnos. Miedo, ira, esperanza, generosidad o felicidad son sentimientos que han movido la humanidad. Esta vez, escojamos bien.