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Editorial

Confianza en los Mossos

Los superiores del cuerpo han comunicado que seguirán instrucciones de jueces y fiscales

El comisario jefe de los Mossos, Eduard Sallent.

El comisario jefe de los Mossos, Eduard Sallent. / EFE

La cúpula de los Mossos ha reunido a los mandos locales y ha enviado una carta a todos los agentes para aclararles que el cuerpo, en las tensas jornadas que se acercan, seguirá las órdenes de jueces y fiscales en un dispositivo en el que también participarán «activamente» la policía y la Guardia Civil. El firme propósito de garantizar la «neutralidad» y no sostener ninguna actitud que pueda ser tomada como argumento para ver suspendido de nuevo el autogobierno o las funciones de seguridad pública de la Generalitat incluye esta vez la advertencia a los bomberos de que no pueden participar en manifestaciones con sus cascos y uniformes.  

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Algunos de los mossos que han expresado su opinión a EL PERIÓDICO sobre la situación que deberá encarar el cuerpo en los próximos días han manifestado que, sobre todo, no quieren vivir «otro 1-O». Una afirmación que seguramente suscribirían prácticamente todos los catalanes. Y que tiene más de una interpretación. Evidentemente, los agentes quieren salir a la calle con instrucciones claras y el apoyo de sus mandos, sin ambigüedades que dificulten su actuación y les pongan incluso en el punto de mira judicial. Sin verse en el brete de verse situados a veces incluso físicamente cara a cara frente a otros cuerpos policiales para cumplir instrucciones divergentes. Este deseo de no vivir otro 1-O también incluye la voluntad, compartida más allá de las inquietudes policiales, de que no se vuelvan a vivir las imágenes violentas de aquella fecha.

Las instrucciones de los superiores de los Mossos, y las declaraciones del ministro del Interior, permiten confiar en que  los responsables de la seguridad ciudadana velarán por cumplir la compleja responsabilidad que recaerá en ellos estos días. Garantizar el derecho de manifestación de quien quiera expresar su indignación por una sentencia más que previsiblemente condenatoria contra los líderes del ‘procés’ y actuar de forma proporcional si alguna de estas expresiones de protesta sobrepasa la línea en que vulnere el conjunto de derechos del conjunto de catalanes.