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LA CLAVE

Milicias kurdas frente a la sede de Naciones Unidas en la ciudad de Qamishli, en el norte de Siria.

DELIL SOULEIMAN (AFP)

El lado equivocado de la historia

Joan Cañete Bayle

La traición que han sufrido los kurdos a manos de Donald Trump es tan flagrante que incluso en su propio país republicanos y demócratas han reaccionado airados

En un tiempo en que todo el mundo se queja, en que cada colectivo parece tener una larga lista de agravios, conviene recordar que hay pueblos que habitan en el lado equivocado de la historia; hagan lo que hagan, les va mal.  Los saharauis, los palestinos, los kurdos y los indígenas de todas las américas son buenos ejemplos.

La traición que han sufrido los kurdos a manos de Donald Trump  es tan flagrante que incluso en su propio país republicanos y demócratas han reaccionado airados. Después de ser carne de cañón en la lucha contra el Estado Islámico, los kurdos han sido abandonados a su suerte y van a sufrir, primero, una ofensiva del Ejército turco y, segundo, un proceso de cambio demográfico si Ankara cumple con su intención de instalar en el norte de Siria a una parte de los 3,5 millones de desplazados sirios que acoge como refugiados en sus fronteras gracias al cheque que la UE acordó entregarle para que no les deje llegar a costas europeas. Pero quien paga no siempre manda: Recep Tayipp Erdogan amenaza con enviar millones de refugiados a Europa si la UE califica de «invasión» el ataque en Siria. Será digno de ver cómo llaman a lo que sucede en el norte de Siria los líderes europeos. Se avecina, me temo, toda una demostración de valores europeos.

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Los refugiados, da igual nacionalidad, época y color de la piel, siempre están en el lado equivocado de la historia. No es casual que la palestina sea la comunidad refugiada más grande del mundo y que en los campos saharauis malvivan casi 200.000 personas.

Cuando un pueblo cae en el lado equivocado de la historia, como los kurdos, a nadie le importa  que bombardeen sus casas y sus campos, que destruyan sus escuelas y hospitales, que expulsen de sus hogares a miles de personas y que los usen como carne de cañón en el gran tablero internacional. No son ni peones en la partida de ajedrez; son motas de polvo en el tablero. En estos tiempos en que se grita y se llora tanto y se rasgan tantas vestiduras, el drama kurdo nos recuerda lo que de verdad significa que la historia caiga encima con todo su peso