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Dos miradas

El ’exconseller’ Toni Comín, en Lovaina.

JORDI COTRINA

Comín tiene razón

Emma Riverola

Las movilizaciones masivas, con o sin coreografía, alientan y aglutinan el sentimiento de comunidad, captan portadas internacionales... y todo continúa igual

Hasta el Govern le ha desautorizado. No al bloqueo económico de España que propuso Toni Comín. No a un largo paro masivo, con riesgo real de pérdida de empleos, para desgastar al Estado.

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No nos rasguemos las vestiduras, Comín tiene razón. La desobediencia institucional lleva a prisión a los líderes. Y todo continúa igual. Las movilizaciones masivas, con o sin coreografía, alientan y aglutinan el sentimiento de comunidad, captan portadas internacionales… y todo continúa igual. Además, está el riesgo de disturbios. En algo tan terriblemente complicado como independizarse de un Estado de la Unión Europea, solo hay una ínfima posibilidad de alcanzar el objetivo. Y es a costa de terribles sacrificios por parte de la ciudadanía. Eso es, precisamente, lo que el ‘procés' ha callado durante años. En este momento de final de recorrido, la literatura de la Catalunya oprimida y esquilmada se topa con la realidad de una región privilegiada. Solo una ciudadanía que no tiene nada que perder se lanza a la pira del sufrimiento. Las consecuencias del engaño están siendo devastadoras, también para sus propagadores.