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análisis

Gerard Piqué y Leo Messi, en un abrazo tras conseguir el argentino su gol 400 en la Liga.

Messi, de día; Piqué, de noche

Iosu de la Torre

Lo de Piqué suena a carcajada. La sonrisa de Messi es una leve mueca

Gerard Piqué acude a un programa de risas enlatadas, se relaja y se divierte con lo estúpida que puede ser mucha gente, en especial diversos periodistas de deportes. Leo Messi se cita con Jordi Basté en el programa con más audiencia de la radio en Catalunya, también se relaja y se muestra como el hombre sensato que es, enamorado de su familia. Lo de Piqué suena a carcajada. La sonrisa de Messi es una leve mueca.

El mejor futbolista catalán de la pasada temporada aprovecha el martes para saltar a Madrid para hablar de 'su' Copa Davis. Tras amanecer en Barcelona, en el vestuario le preguntarían por su charla con las hormigas Trancas y Barrancas. Menudas risas. Ya la lió con 'La Resistencia', a cuenta de la fortuna en el banco y los polvos que pueden pegarse entre clásico y clásico, o entre derbi y derbi, de Barcelona a Cornellà. Hubo periodistas que se lo tomaron en serio por aquello de alimentar rivalidades y odios ancestrales en ese universo periodístico del todo por el clic. Seguirán haciéndolo (lo de tomarse en serio al zascandil) en próximas visitas a los platós de David Forcano y Andreu Buenafuente, maestros del humor serio.

Aprovechando que la conversación radiofónica sirve para celebrar el espectáculo que el Cirque du Soleil ha construido en torno a su enorme figura, el capitán pidió en 'can Basté' que no vuelvan a llamarle Dios.  No quiere Messi que el apelativo resuene en la cabecita de sus hijos, que dar crédito a la lluvia de elogios no es nada bueno. Que Mateo, Thiago y Ciro están creciendo y deben hacerlo sin la distorsión de tener un papá de fama planetaria.

Messi Piqué, la cara A y la cara B en estos días huérfanos de fútbol auténtico. Dos gigantes del deporte, dos ídolos, que seguramente seguirán unidos de por vida. ¿Con quién hay que quedarse? Si fuese por la ternura, con el delantero irrepetible. Por la diversión, con el defensa multifacético.

Por las mañanas, Messi. Por las noches, Piqué.