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Desvaríos y falsedades

La nueva presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso

JOSÉ LUIS ROCA

Quemar iglesias

Olga Merino

Qué cansancio tan antiguo. Qué fatiga cósmica produce escuchar ciertos desvaríos sobre la guerra civil y el franquismo a estas alturas

Qué cansancio tan antiguo. Qué fatiga cósmica produce escuchar ciertos desvaríos sobre la guerra civil y el franquismo a estas alturas. El PP ha salido en tromba para arropar a la presidenta de la Comunidad de Madrid, alegando que sus declaraciones se han sacado de contexto, cuando lo que Isabel Díaz Ayuso pretendía en realidad, mira por dónde, era hacer un llamamiento a la concordia. Lo dicho, grabado está, y no lo improvisó al calor del debate; lo llevaba bien escrito en cartulinas: “¿Y qué será lo siguiente? ¿La cruz del valle? ¿Todo el valle? ¿Las parroquias del barrio arderán como en el 36?”.

Desde luego, vincular la exhumación de Franco con la quema de iglesias debe de responder a una sinapsis neuronal genialoide o a una torsión de la lógica aristotélica que escapa al común de los cerebros. La presidenta madrileña acabó su soflama diciendo que a ella
sí la “espanta” la ley de memoria histórica. ¿Era este el volantazo hacia el
centro? Poco después, su socio de Gobierno, Ortega Smith (Vox), acababa de destapar el tarro de la ponzoña con un perverso falseamiento de la historia, alegando que las Trece Rosas —13 militantes de las Juventudes Socialistas, fusiladas en agosto de 1939— “violaban y torturaban en las checas de Madrid”. Debería cribar mejor sus lecturas, dejar el ‘fake’ cortado a medida y aproximarse a clásicos de la historiografía, como ‘Blood of Spain’, de Ronald Fraser, una historia oral sobre la guerra civil, o ‘El holocausto español’, de Paul Preston. Hace bien el diputado de Vox en no temer a la historia, como dice.

Causa también un agotamiento infinito el sintagma “remover el pasado”, como si la herida no hubiese cerrado en falso, como si la ignominia fuera todavía intocable. España no habrá aquilatado su democracia hasta que el dictador repose fuera del Valle de los Caídos, ese espanto megalómano; hasta que no se haya desenterrado el ultimo cadáver de las cunetas; hasta que la derecha no reconozca al fin la canallada de Franco y su nefasto legado. ¿Hasta cuándo?