Ir a contenido

La clave

Vista general del hemiciclo del Congreso, durante la sesión constitutiva de la Cámara, el pasado 21 de mayo.

EFE / JAVIER LIZÓN

Catalunya, en campaña permanente

Anna Cristeto

Con la sentencia del 'procés', la campaña del 10-N pivotará sobre Catalunya y será difícil trasladar la mirada al programa

Estamos en modo campaña y, aunque será más corta, ninguna se habrá visto condicionada hasta ahora por cuestiones tan trascendentales. Con la sentencia del 'procés', la campaña pivotará sobre Catalunya y será difícil trasladar la mirada al programa.

Coincidiendo con el segundo aniversario del 1-O, los partidos toman posiciones ante la llamada a la desobediencia civil masiva de los independentistas: el PSOE contempla el 155 si se incumple la ley y Cs en todo caso; el PP aplicaría inmediatamente la ley de seguridad nacional; y Unidas Podemos interpreta estos posicionamientos como “fuegos artificiales”.

Esta es la foto de situación y, según un sondeo del Gesop para EL PERIÓDICO, el 10-N se saldaría con una nueva victoria del PSOE, una notable subida del PP y el desplome de Cs. Vox aguantaría y Unidas Podemos cedería escaños ante la irrupción de Errejón. En la bancada independentista se estrenaría la CUP.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

La cuestión catalana es omnipresente. No en vano, el 45% de los encuestados en España cree que influirá mucho o bastante en su voto, cuatro puntos más que en abril. El PSOE aparece como el partido que mejor puede gestionar la crisis catalana (sube casi un punto), seguido de UP, muy lejos de PP y Cs. En Catalunya, en cambio, es UP quien aventaja en once puntos al PSOE como interlocutor preferido para solventar el conflicto, en buena medida gracias al tercio de electores de ERC que confía en Iglesias. 

De ahí, el insomnio de Pedro Sánchez al valorar una alianza con los morados con el mar de fondo independentista. Visto el resultado,  gana peso el bipartidismo y los socialistas podrían recabar apoyos en filas populares y/o naranjas para el desbloqueo, una posibilidad que podría dificultar el diálogo con Catalunya. El tono moderado de ERC puede también ensombrecerse en caso de condena, más aún en función de su severidad. Será clave una buena gestión política de la sentencia y unos nuevos comicios catalanes que permitan emerger otros liderazgos para encauzar una solución.