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LIBERTAD CONDICIONAL

Una mujer de bien y de verdad

Una mujer de bien y de verdad

Lucía Etxebarria

El mes pasado detuvieron a un hombre que había grabado la larguísima agonía de Susana Cortés, diabética que murió tras sufrir una bajada de azúcar. En el colmo del sadismo, él la había grabado y no la había auxiliado. Cuando la policía leyó los mensajes y escuchó las grabaciones del móvil de Susana, descubrieron que ella había sido maltratada durante el tiempo que había durado la relación. No había querido denunciar nunca. Le daba vergüenza. Escondía los moratones. Esperaba que él cambiara. Pensaba que el amor todo lo cambia. Y pensaba que una mujer de bien, de verdad, debe estar, en toda circunstancia, del lado de su pareja.

No existen estadísticas sobre hombres que matan a sus madres en España, así que he hecho un experimento. He tecleado «Mata a su madre» en el buscador.

Y esto he encontrado:

Mata a su madre a martillazos. 

Mata a su madre a tiros. 

Mata a su madre a puñaladas. 

Mata a su madre tirándola desde un cuarto piso. 

Mata a su madre y convive 10 días con el cadáver. 

Mata a su madre, la descuartiza y se la come… 

Titulares de noticias en España.

Recientemente ha sido noticia el hecho de que una mujer cortara todos los lazos con su familia de origen. En esa familia hay: Un padrastro que ha estado dos años en la cárcel por homicidio imprudente. Un hermano que ha sido condenado por robo con violencia de un coche, por robo con agresión en un prostíbulo y por agresión a un agente de policía. Un exmarido condenado por malversación de bienes y encausado actualmente por alzamiento de bienes. Una hermana muy joven a la que detuvieron conduciendo bajo los efectos del alcohol y a la que en un programa de televisión hubieron de sujetar entre varias personas porque casi agrede en directo a otra. Una hija condenada por agresión.

Por cada madre 
asesinada 
hay cientos 
de madres 
que atraviesan
una muerte
en vida

Sobre esta mujer he leído, una, y otra y otra vez la misma frase repetida en cientos de versiones diferentes: «Algo muy malo hay en ella si no se habla con la familia».

La mujer que quiere apartarse de ese foco de conflicto tóxico es la rara, la mala… A todos los demás se les comprende y se les exculpa. Y se repite siempre lo mismo. Una y otra vez: «¿Qué tipo de madre desnaturalizada no querría ver a sus hijos?».

Y entonces pienso en esas mujeres de los titulares. Y creo que sus hijos aprendieron la violencia en entornos violentos. En los que la agresión, el abuso de sustancias, el robo, se entiende como normal. Y creo que esas madres no se atrevieron a irse, Y que por eso acabaron así. Y que por cada madre asesinada hay cientos de madres que no mueren, pero que atraviesan una muerte en vida. Vejadas, humilladas, golpeadas, insultadas.

Y creo que esta madre decidió irse, alejarse del foco tóxico, establecer límites sanos, salvarse.

Pero la mala es ella.

Quizá reconozcan ustedes a la protagonista de esta historia. Ella no habla en medios, pero últimamente los medios sí hablan de ella, para insultarla. Y cada vez que repiten esas creencias limitantes de «una madre que no se habla con sus hijos es una desnaturalizada» o «una mujer que no se habla con ningún miembro de su familia es una mala persona» condenan a una nueva María, Carmen, Paloma, Luisa… a aguantar un infierno. María, Carmen, Paloma, Luisa... no se atreverán a irse.

De la misma forma que Susana no se atrevió a irse.

Como Susana Cortés, no querrán denunciar. Les dará vergüenza. Esconderán los moratones. Esperarán que todo cambie. Pensarán que el amor todo lo cambia. Y pensarán que una mujer de bien, de verdad, debe estar en toda circunstancia al lado de su familia y de sus hijos.