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Análisis del sondeo del GESOP

Vista general del hemiciclo del Congreso, durante la sesión constitutiva de la Cámara, el pasado 21 de mayo.

EFE / JAVIER LIZÓN

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Àngels Pont

La encuesta nos revela que habrá que buscar aliados después del 10-N en un escenario tanto o más difícil que el que ha llevado a la repetición

La repetición de las elecciones generales no clarificará el escenario electoral del 28 de abril si los resultados son similares a los del sondeo que publica EL PERIÓDICO a un mes vista de volver a las urnas. El PSOE volvería a ganar los comicios, pero con unos resultados similares a los de entonces que la obligarían, de nuevo, a buscar aliados en un escenario tanto o más complicado que lo que ha llevado a la repetición electoral.

La encuesta pone de relieve que, en estos momentos, solo el 60% de los que votaron el 28-A tienen decidido votar lo mismo, mientras que alrededor del 15% ha decidido cambiar su voto, el 5% asegura que no irá a votar y una quinta parte todavía está indeciso. Esta movilidad está propiciada por la aparición de nuevos actores (como son Más País y la CUP), pero también por los trasvases de voto entre los partidos que ya concurrieron el 28-A.

En este sentido, uno de los datos más relevantes de la encuesta es el fuerte retroceso de Ciudadanos, que perdería la mitad o más de sus representantes, abandonando cualquier posibilidad de erigirse en el primer partido de la oposición. Todos sus indicadores han sufrido un desgaste extraordinario: baja la valoración de su líder, Albert Rivera, la confianza de los suyos (la fidelidad de voto está por debajo del 40%) e, incluso, en la intención directa sale ligeramente por detrás de Vox.

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El principal beneficiario de este batacazo sería el PP, que es la única formación con una clara tendencia al alza. Es uno de los partidos con más fidelidad de voto, recupera votantes de Ciudadanos y de Vox y, también, rentabiliza el incremento de votos en escaños. Vox mantiene los resultados del 28-A con una cierta tendencia al alza. Es la formación con la fidelidad de voto más alta y recibe algunos votos tanto el PP como de Ciudadanos. Los debates alrededor del conflicto catalán o la exhumación de los restos de Franco posiblemente activan a algunos de sus simpatizantes.

La fidelidad de voto

En el bloque de izquierda habrá que ver cómo se consolida la formación que lidera Íñigo Errejón en el escenario político. De momento, su irrupción ha sido relativamente discreta si lo comparamos con los resultados que obtuvo en las elecciones autonómicas de Madrid. Errejón aprueba entre los votantes de Unidas Podemos, del PSOE y también tiene buenas valoraciones entre los nacionalistas. Tanto UP como los socialistas tienen una fidelidad de voto que no llega al 60% y una parte de su resultado depende, en buena medida, del mayor o menor éxito de la candidatura de Más País. Eso sí, los socialistas lo pueden compensar con un buen puñado de votos que recuperan de Ciudadanos.

Más allá de las magnitudes, son las tendencias que se dibujan a las que hay que estar atento. Hay que tener en cuenta la fragilidad de las preferencias de los electores, angustiados por una situación política que, sin excepción, valoran muy negativamente sean cuales sean sus preferencias políticas. Algunos, un 10% más que hace seis meses, dicen que seguramente no irán a votar. Los escenarios de mayor tensión suelen llevar participación. Veremos si la tensión política volverá a ser un incentivo para votar el 10-N. H