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análisis

Valverde, Messi y Piqué, en la presentación del Barça 19-20.

JORDI COTRINA

Pues sí, mandan los jugadores

Antonio Bigatá

Reflexiones después del Barça-Inter en la Liga de Campeones y del aireado pulso Piqué a la directiva de Bartomeu

En los primeros momentos de la noche del Inter un malentendido entre Busquets y Piqué nos costó un gol. En los últimos minutos el acierto de Suárez dio un vuelco a las cosas y ganamos. Estas dos secuencias representan lo que nos está pasando con los viejos del Barça: ya nos sobran pero todavía los necesitamos. Son buenos pero están más pesadotes que antes (ergo son menos buenos). Frente a las gacelas del Inter eran elefantes. Las cosas que hacían corriendo a toda velocidad los jóvenes, flacos y muy técnicos chicos italianos, su precisión en las rápidas paredes,  eran similares a las que hacían los nuestros hace unos años. Acojonados, en la primera parte hubiésemos querido que los nuestros hubiesen sido ellos, y que los barcelonistas, que no sabían cómo cerrar líneas ante los ataques contrarios, que no conseguían crear superioridad numérica en ningún sitio, fuesen el rival. El Inter fue mejor pero el oficio de nuestros viejos se impuso. ¿Hasta cuándo? ¿Tenemos Messi -él todavía es solo veterano- para que eso siga muchos años?

Arturo Vidal, Carles Pérez y Griezmann se felicitan tras un gol al Betis (5-1)  / JORDI COTRINA

Estas reflexiones surgen después de días en que ha parecido escandalizar a la parroquia la afirmación de que aquí mandan los jugadores sobre la directiva. No hay que perder puntos en casa y se deben conseguir con más solvencia los de fuera para que no surjan estos temas. ¿No mandaban los jugadores cuando todavía ganábamos la Champions? Entonces lo de quien manda se decía por lo bajini e interesaba poco. La gente lo que quería y quiere es ganar, que esto es un juego, y en fútbol si se gana lo demás es secundario. Temo que mientras se gana a nuestra gente no le parece del todo mal que manden los jugadores y que Bartomeu se limite a vigilar la contabilidad. Lo de mandar de verdad lo deja para Florentino, que lo hace de una manera que merecerá ser enterrado en Mingorrubio.

Respuestas para muchas preguntas

Sin embargo, aunque esto sea un juego el hecho de que manden los jugadores plantea problemas. Un ejemplo: que consideren que es un derecho adquirido no correr dando vueltas al campo en los entrenamientos está bien, pero sólo hasta que los jugadores del Inter, que sí las dan, no les ganen en todas las carreras.  Y se las ganaron. Otro ejemplo: ¿si mandan los jugadores sabrán tener la dureza de alma necesaria para jubilar a los compañeros viejos cuando realmente toque y no dos o tres temporadas después?, ¿sabrán cobrar lo justo sin pasarse?, ¿obligarán a Piqué a dedicarle al Barça todo el tiempo que necesita su puesta a punto?, ¿cortarán de raíz la burbuja de aislamiento en el campo que algunos detectamos que sufre Griezmann?

La cuestión esencial es determinar hasta qué punto influye en el juego la cuestión de quién manda. Analizar como influía antes, cuando -insisto- ganábamos la Champions, y cuanto influye ahora, que parece que no hay manera. Los jugadores harán bien ganando los partidos como sea porque en caso contrario continuaremos hablando, y quizás pidiendo que se actúe, sobre estas cosas.