20 sep 2020

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LA ENCRUCIJADA CATALANA

Quim Torra, en un acto de JxCat frente a la cárcel de Lledoners, este domingo.

EFE

Mucho ruido y pocas puntas

Xavier Bru de Sala

Con el nuevo recuento de la noche electoral se confirmará una vez más el veredicto de la sociedad catalana: distensión. Distensión por partida doble. Distensión a ambos lados. Distensión que favorece a sus dos grandes depositarios, ERC y PSC. En otro contexto también se podrían beneficiar los equidistantes de la izquierda llamada transformadora, no en la actual de división que se añade a la ambigüedad.

La avalancha de buenos resultados de Esquerra está llamado a fructificar en la mejora de las perspectivas socialistas de la siguiente manera: si el independentismo se transforma en movimiento político que renuncia a la unilateralidad y deja de ser una amenaza de cambio, buena parte los cientos de miles de electores que habían huido de la ambivalencia y la connivencia socialista en dirección a Ciudadanos, al ver que el peligro ha pasado y que el PSOE se ha convertido en baluarte contra cualquier intento independentista de salir del carril, volverán al partido con el que habían confiado, sesteando plácidamente, durante decenios. Si sumamos que el grueso del electorado socialista catalán se confiesa de izquierdas aunque no lo sea y Cs se ha desplazado cada vez más hacia la derecha, habremos completado el esbozo del trasvase. La mejor campaña para los socialistas es el ruido impostado de Cs en el Parlament. Lo único que podría contrapesar este diagnóstico, no estropearlo, sería el exceso de Pedro Sánchez con las amenazas del 155. Nada indica que vayan a cumplirse, pero todavía hay en el campo socialista excatalanistas fervientes que no consiguen digerirlo por mucho que se esfuercen.

Al otro lado de una trinchera sobre la que se empezarán, a pesar de todo, a extender pasarelas, ERC se frota las manos con la tensión entre el 'conseller' Buch y el 'president' Torra en el asunto de los Mossos, que se sitúan como corresponde en el terreno de la legalidad vigente y rompen así los sueños que los hacían pasar por defensores de la república. El 'president' Torra, al frente de los irreductibles, se conformaría si salvara las apariencias o la supuesta duplicidad de la función de los Mossos. No es así. No será así. Buch se ha convertido en el ariete del PDECat contra Puigdemont, el ruido y la tensión. Los predicadores de la unidad pro posconvergente, también dicha unidad anti ERC, se encuentran pues más que nunca inmersos, por no usar la imagen del chapoteo, en la propia división. Es cada vez más evidente que los partidarios de la confrontación tienen las de perder. De poco les sirve contar con dos de los cuatro pesos pesados ​​del independentismo -el president Torra y el ex president Puigdemont-, ya que tienen en contra a los otros dos, Oriol Junqueras y Artur Mas, no es necesario especificar que el segundo dentro de sus filas.

A pesar de la sentencia -Gandhi dio las gracias al juez que lo condenaba- y las detenciones preventivas -que producen el efecto de desplegar más arriba la bandera del pacifismo-, el movimiento de fondo actual es de limar las puntas. Que esté cubierto por el ruido no lo hace menos real, como demostrarán las urnas de noviembre.