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Recreaciones prehistóricas

Fósiles 'influencers'

MONRA

Fósiles 'influencers'

Jordi Serrallonga

Homínidos con patillas, neandertales pelirrojas y dinosaurios multicolor

El fin de semana, en el Mercat de Sant Antoni, di con una ansiada joya: 'Ray Harryhausen, an Animated Life'. Creador de criaturas marinas, esqueletos móviles, gigantescos saurios, cine fantástico y el maestro de la 'stop motion'... todo un festival. Una vez en casa, con el tesoro a buen resguardo, la pasión por primates y fósiles me llevó a hojear el libro en busca del simio y los dinosaurios que Harryhausen animó para películas como 'El gran gorila', 'El valle de Gwangi' o 'Hace un millón de años'. Aunque he de confesar que la icónica fotografía de Raquel Welch, y su bikini paleolítico, interfirieron momentáneamente mis pesquisas. Allí estaba ella, armada con una lanza, enfrentándose a dinos jurásicos y cretácicos con los que jamás convivió humano alguno. Repasé las texturas de los muñecos, así como el corte y confección de la vestimenta prehistórica, y recordé aquella charla que –pocos días atrás– había mantenido con una expedicionaria en la lejana Jordania.

Fue en el angosto Siq de Petra, minutos antes de alcanzar –como en el peliculón 'Indiana Jones y la última cruzada'– la fachada de la Khazneh. Lara detuvo su camino iniciático y espetó la gran pregunta: «¿Cómo podéis conocer el auténtico aspecto de los seres del pasado con solo unos pocos huesos?»

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Las primeras réplicas de plástico de un 'Tyrannosaurus', un 'Stegosaurus' y un 'Triceratops' que entraron en casa, en la década de los 80, fueron regalo de mi padre. Coincidencias de la vida, procedían del Mercat de Sant Antoni. Todavía las conservo como piezas de museo. Son figuras toscas, inexactas y monocromas: marrón, naranja y negro, respectivamente. Unos colores que no coinciden con las láminas del libro que, también adquirido en el mismo mercado dominical, dio pie a una incipiente biblioteca sobre dinosaurios y prehistoria. En '¿Conoces tú... los animales prehistóricos?' el 'verde lagarto' uniformaba a los grandes carnívoros bípedos y a los saurópodos vegetarianos.

Hoy, en cambio, las colecciones de miniaturas antediluvianas y, sobre todo, las recreaciones paleontológicas para productos de divulgación evitan los cuerpos monocromos reptilianos y optan por una explosión de escalas cromáticas más propia de los camaleones, iguanas y agamas que observo en Madagascar, Sudamérica y Jordania. ¿Estamos seguros que eran así? Sí y no. El trabajo de los paleontólogos y arqueólogos es minucioso pero no podemos reconstruir colores y texturas con exactitud. Por lo tanto, cuando el artista científico maquilla a sus criaturas es normal que se permita ciertas licencias; unas concesiones que son proclives a impregnarse de las modas del momento.

Ejemplo de ello son los homínidos 'influencers'. A finales del siglo XIX, y primeras décadas del XX, los neandertales fueron representados como monstruos deformes. Por el contrario, ahora los mostramos con expresión intelectual y, gracias al ADN fósil, con melena pelirroja. Tampoco olvidaré mi encuentro con los maniquís de yeso exhibidos en las salas de evolución humana de varios museos del África Oriental; habían sido moldeados en los años 70 y, además del pelo a lo afro, los 'Homo habilis' presentaban largas y pobladas patillas según los cánones de la moda disco imperante. En la actualidad el yeso ha dado paso a las resinas y los primeros homínidos africanos cuentan con fieles réplicas cubiertas de pelo natural; es el caso de 'Mrs. Pless' y el 'Cascanueces' en el Museo de la Evolución Humana de Burgos. Lo divertido es que, en la misma institución, 'Miguelón' –un preneandertal de Atapuerca– camina desnudo mientras que el 'Chico del Turkana' porta un decoroso taparrabos. Imposible preguntarles quién de los dos siguió la corriente naturista y quién prefirió proteger sus genitales de los arbustos espinosos.

El bello busto de 'Lucy', para la portada de 'National Geographic', rivalizó con Raquel Welch gracias a unos seductores ojos de fondo blanco. Y en el Museo Americano de Historia Natural dos 'Australopithecus afarensis' caminan juntos por un diorama de Laetoli (Tanzania); que el macho extienda su brazo por encima de los hombros de la hembra, ¿acaso pretende exaltar, subliminalmente, la invención y éxito de la monogamia hace la friolera de 3,5 millones de años? Abogados matrimoniales y prensa rosa nos brindan otra realidad.

La ciencia avanza a pasos de gigante sobre el conocimiento del pasado. Eso sí, al imaginarlo también nos sucede como a Harryhausen en sus películas: el estilismo de nuestros 'monstruos' quizá sacrifica realismo en favor de las, y los, 'influencers' de cada época.

*Arqueólogo, naturalista y explorador; colaborador del Museu de Ciències Naturals de Barcelona.

Temas: Historia