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Dos miradas

El ’president’ del Govern, Quim Torra, y el expresidente Carles Puigdemont.

Thierry Roge (AFP)

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Emma Riverola

Hay caminos, pero requieren inteligencia, generosidad, templanza y coraje. Quienes los posean, tienen la responsabilidad de parar la espiral

La crónica de Guillem Sànchez era meridiana. Andreu Joan Martínez, director general de los Mossos d’Esquadra, ha renunciado ”porque era consciente de que ni el 'president' Quim Torra –ni tampoco Carles Puigdemont– confiaban en él”. Preocupante. Ambos personajes rozan el fanatismo. El primero ya llegó al gobierno con su cerrazón, su inanidad, su ardor y su desprecio. El segundo es un hombre herido por un otoño funesto en el que nadie supo frenar a tiempo.

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Las últimas sesiones del Parlament nos retrotraen a aquellos días. Torra y Puigdemont siguen empujando. ¿Hacia dónde? La unilateralidad fracasó. Y solo provocó dolor. Nada ha cambiado. Algo sí, un director de los Mossos que no parecía dispuesto a que las calles fueran “siempre nuestras”. La sentencia exacerbará los ánimos en plena campaña electoral. Cs perdió los papeles -y la dignidad- mostrando fotos del atentado de Vic. Y parte de los políticos independentistas gritaron libertad para unos detenidos acusados de terrorismo. Hay caminos, pero requieren inteligencia, generosidad, templanza y coraje. Quienes los posean, tienen la responsabilidad de parar la espiral.