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Análisis

Donald Trump durante la rueda de prensa de este miércoles.

AFP / SAUL LOEB

'Time for a reset'

Albert Sáez

El capitalismo necesita refundarse, como pide el Financial Times, asediado por la confluencia de una emergencia ocupacional con la emergencia climática y la feminista

La crisis ha obligado a millones de personas en todo el mundo a reinventarse. En algunos casos de manera dramática porque lo han perdido casi todo, incluso aquello que, acertada o equivocadamente, daba sentido a sus vidas: el consumo, el puesto de trabajo, el estatus social, etc. Han tenido que buscar el sentido en otras cosas. En 2011, Nicolas Sarkozy abogó por la "refundación" del capitalismo. Nadie le hizo caso. No tenía ni la credibilidad ni la capacidad de acometer una empresa de tal tamaño. Quedó en una ocurrencia a la salida de una cumbre del G-20 o de una entrevista con Merkel. Ocho años y millones de horas de sufrimiento después, ahora el diario Financial Times (FT) -ahí siguen liderando los diarios que se han transformado- promueve la campaña "Capitalism, time for a reset". Se trata de una propuesta de una "nueva agenda" que en palabras de su editor, Lionel Barber, pretende incidir en "la necesidad de reformar para preservar". El punto de partida del FT es considerar que poner el foco "en el beneficio para los accionistas es necesario pero no suficiente para gestionar las empresas" en este siglo XXI. Hay que tener en cuenta otros componentes: los trabajadores, el entorno social, el entorno natural. Porque de lo que se trata es de conjugar los beneficios con un "propósito", la misión que decían en las escuelas de negocio más clásicas. Dice Sergio Roitberg en su fantástico libro Expuestos que las empresas sin propósito no tienen futuro en la era de la transparencia. La propuesta del FT no está muy alejada de la demanda que ha hecho el presidente de la patronal catalana, Josep Sánchez Llibre, de un "nuevo pacto social".

¿Ha llegado el momento de que el capitalismo se reinvente en el sentido que exige el FT? Algunas emergencias del momento indican que sí. Tenemos una emergencia ocupacional porque en los países que intentan salir de la pobreza, y ahora también en los más desarrollados, el trabajo ya no libera a las personas de la pobreza. Los bajos salarios son, en este momento, uno de los principales obstáculos para la recuperación económica porque frenan el consumo y bloquean el crédito por la insolvencia. Y desde que Marx escribiera Salario, precio, capital, sabemos que el precio del trabajo va ligado al precio del capital, o sea, a los beneficios. Y esa realidad se puede agravar según cómo se gestione la irrupción de los robots en el mercado laboral. Tenemos, en segundo lugar, una emergencia climática, a la que muchas empresas, lo hemos visto esta semana en la Cumbre de Nueva York, empiezan a responder con más contundencia que algunos gobiernos. Y la revolución verde tiene también mucho que ver con los beneficios a corto que el FT trata de cuestionar. En tercer lugar, tenemos la emergencia feminista que también ocupa ya centralidad en muchas agendas y cuyo origen muchos autores vinculan con ciertas formas de entender el capitalismo. También a favor de este "reset" del capitalismo tenemos el declive de las recetas mágicas para salir del atolladero en el que estamos desde 2008Trump y Johson languidecen y, a escala local, Rivera e Iglesias entran en barrenaFT acierta: ahora es el momento.