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ANÁLISIS

Ansu Fati, en la visita del Villarreal al Camp Nou.

JORDI COTRINA

La ruta Villarreal-Qatar

Antonio Bigatá

Los puntos conseguidos dan cierto aire a Valverde frente a los que quieren que le sustituya Xavi, quien debería aclarar varias cosas

No, no nos consoló la victoria ante el Villarreal. Fueron tres puntos conseguidos de una forma que no promete muchos más en el futuro. Continúa muestro lío del centro del campo (cuantos más jugadores hay para elegir peor se eligen), y el conjunto del equipo sigue con una buena voluntad pero flácida.

El pasado martes jugamos de poder a poder con un adversario que cuesta cuatro veces menos. Hubo ensayos que aclararon pocas cosas, pero hay asuntos nítidos. Messi tiene que jugar descansado y sin temores físicos. Hay que alinear siempre a De Jong , como presumíamos. Resulta razonable darle continuidad y confianza a Arthur (está entre los once más necesarios). Se debe perseverar en esos arrestos como para mandar a descansar a Luis Suárez cuando no la toca y aunque esté viendo la escena su mejor amigo. Busquets, presente, y Rakitic, ausente, han dejado de ser intocables pero eso de momento no transforma positivamente al Barça.

Seamos sinceros: ganar a los amarillos no compensó éticamente la degradación moral en que incurrimos el fin de semana anterior al desear que le fuesen bien las cosas a Lopetegui (sí, a Lopetegui) para que el Sevilla -donde este mercenario presta ahora servicios- arreglase un poco lo mucho malo que hicimos nosotros en Granada. Primero se pierden los puntos y luego, para arreglarlo, a continuación, se pierden los principios.

El cuento de hadas de Ansu Fati

A pesar de todo continuamos teniendo chispazos frescos. Cuando salió Dembélé tuvimos unos minutos que nos supieron a gloria, aunque luego tan rápidamente como llegó Ousmane decidió recoger la manta del suelo y desaparecieron a la carrera tanto su persona como sus mercancías. Un caso distinto lo tuvimos con Ansu Fati, que nos leyó un nuevo capítulo de su cuento de hadas. Cuando él tocaba el balón aquello parecía 'el nostre Barça'.

Pasa algo muy raro con este muchacho que ha irrumpido en nuestras vidas; le conocemos muy poco, ni siquiera sabemos si ya se afeita o si ya lo otro (lo otro es lo que suele hundir a los chicos jóvenes que triunfan pronto y se encuentran de repente con fama y dinero), pero cada vez que encara a un defensa a todos se nos pone el alma en vilo por temor a que nos lo maten (y no sabemos si es por la tradicional enfermedad culé del pesimismo o por la experiencia). En el Camp Nou empieza a haber un movimiento subterráneo a favor de que siempre deben jugar Fati y diez más. O FatiMessi y otros nueve. O FatiMessiTer Stegen y ocho... Y así sucesivamente, porque aquí en Catalunya tenemos las ideas fijas muy variables.

La polémica de Xavi

Los tres puntos conseguidos ante el Villarreal dan cierto respiro a Valverde, que sigue con su cara de luto, y debilitan las ilusiones de quienes trabajan para que le sustituya inmediatamente Xavi. A este enfriamiento contribuye sin duda el hecho de que Xavi haya explicado con pelos y señales que en Qatar está muy bien y que le gusta cómo se vive en aquel país. De lo primero nadie tiene la menor duda: allí hay tanta pasta que es un verdadero paraíso ideal para los del 'come y calla'. Sobre lo segundo, sus opiniones sobre cómo son las cosas allí en contraposición con las de aquíXavi tendría que aclarar varias cosas.

La primera es si las mujeres de su propia familia suscriben sus puntos de vista (todos sabemos lo de Qatar y las señoras). La segunda es si en caso de que Bartomeu decidiese ficharlo y rodarlo primero en el equipo femenino del Barça él aplicaría a nuestras chicas el sistema de vida de las que viven en ese país. Nuestro Xavi sabía retener siempre la pelota pero el Xavi de Qatar o bien retiene interesadamente mal su lengua o bien se ha pasado ideológicamente al enemigo global que no respeta a las mujeres y en ese caso ha dejado de ser 'nostre'. Valverde, por favor, aunque todo vaya como va, sonríe un poco al pensar en Xavi, por favor.