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Dos miradas

Escena de ’Falaise’, en el Grec. 

FRANÇOIS PASSERINI

Anhelos y temores

Josep Maria Fonalleras

En 'Falaise', de la compañía Baró d'Evel, una avalancha de imágenes nos conducen, abducidos por el ceremonial de los cuerpos en movimiento, con el deseo de abrir rendijas, hacia la inquietud, una agitación de anhelos y temores

Nunca olvidaré el jadeo del caballo de piel marrón con una mancha blanca en el hocico mientras recorría al galope la carpa circular del Baró d'Evel en el primer espectáculo que vi de la compañía de Blaï Mateu y Camille Decourtye. 'La sort du dedans' era una caja íntima, delicada y a la vez robusta. Y marcaba un camino a través del cual veíamos humanos y bestias "en busca del instante preciso", como dicen los propios creadores. Baró d'Evel ha ido evolucionando -sin dejar el circo, la pantomima, la acrobacia- hacia unos espacios, físicos y mentales, que nos enfrentan a un episodio donde no sabemos si estamos ante un universo que "ha sobrevivido a la catástrofe o que bien la precede ".

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En "Falaise" (ahora en el Teatre Lliure), una avalancha de imágenes nos conducen, abducidos por el ceremonial de los cuerpos en movimiento, con el deseo de abrir rendijas, hacia la inquietud, una agitación de anhelos y temores. La catástrofe que hemos dejado atrás o la que nos espera en la esquina. "Falaise", un acantilado que nos exige el equilibrio precario y que nos invita a la atracción por el vacío. Bonito, aquel bellísimo caballo de piel marrón, murió hace un año. Su espíritu pervive.