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Hacia el 10-N

Papeletas de las elecciones generales del 28 de abril del 2019

FERRAN NADEU

Mucha táctica y poca política

Carmen Juan

Mientras los líderes políticos se reparten las culpas, los ciudadanos achicamos agua

Olvídense de escuchar las próximas semanas, algún mensaje original, o mínimamente estimulante

La campaña electoral aún no ha empezado y ya hemos oído como se llaman de todo los unos a los otros. Incluso entre los llamados “socios preferentes” han volado los cuchillos. En menos de 24 horas, Pedro Sánchez ha reconocido que un gobierno con Podemos le quitaba el sueño y Pablo Iglesias le ha respondido sin florituras que es un mentiroso. Sánchez e Iglesias se han convertido en el nuevo dúo Pimpinela de la política española, pero sería simplista pensar que son los únicos responsables de haber llevado la gobernabilidad del país a un callejón sin salida. Todo han sido errores en cadena desde el rechazo de ERC a los Presupuestos, a la estrategia del PSOE de negociar tarde pensando que tener menos tiempo le iba a favor, a las expectativas de máximos con las que se sentó a pactar Unidas Podemos para cobrarse el favor de la moción de censura, al trilerismo de Rivera apareciendo en el último minuto y a un Casado a verlas venir, porque la repetición electoral ya le va bien.

Cómo explica en “El arte de la guerra”, Sun Tzu “la estrategia sin táctica es el más lento camino a la victoria, mientras que la táctica sin estrategia es el ruido antes de la derrota” No sé si nuestros líderes son lectores de Sun Tzu pero hasta para un profano se aprecia que tenemos demasiada táctica para tan poca política, y me temo que seguirá la táctica. La política española está como el cambio climático, provocando efectos catastróficos. Ya no llueve como antes, ya no se pacta como antes, ahora todo viene en tromba, de forma impetuosa, por eso estamos desde hace años con el agua al cuello y mientras los líderes políticos se reparten las culpas, los ciudadanos achicamos agua.

Las nuevas elecciones no necesitarían una campaña electoral porque llevamos en ella cuatro años y nos lo sabemos de carrerilla. La única gran preocupación de los asesores electorales será señalar culpables con reproches convincentes y generar la tensión suficiente en los ciudadanos para sacarlos del hastío, o como dice el último barómetro del CIS, la desconfianza, el aburrimiento y la indiferencia. Olvídense de escuchar las próximas semanas, algún mensaje original, o mínimamente estimulante para los electores y prepárense para escuchar hasta la saciedad hablar de moderación, el conjuro para hacerse con el voto centrista y superar el bloqueo.

La política española se empieza a parecer a un mal bolero. Quizá piensen que me adelanto en mi pronóstico, porque en siete semanas pueden cambiar muchas cosas. Se espera la sentencia al juicio del 'procés' antes de abrir las urnas y será la mecha que encienda de nuevo las calles en Catalunya. También veremos si el Reino Unido sale de la UE o implosiona y colapsan sus instituciones y para redondear este futuro amenazador aparece la sombra de la recesión económica a la vuelta de la esquina. En este escenario tendremos que volver a escoger y no es fácil, así que recurro a la sabidura china de Confucio: “El buen líder sabe lo que es verdad; el mal líder sabe lo que se vende mejor”.