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LA SITUACIÓN DE LOS DOS GRANDES

Zidane (derecha) mira una acción del partido entre el Madrid y el PSG protagonizada por Bale y Bernat.

EFE / CHRISTOPHE PETIT TESSON

El Madrid ayuda mucho a Valverde

Antonio Bigatá

Cuidado, Zidane. A Floren le encanta encontrar con celeridad culpables que paguen sus pecados (los de él)

El Barça construye poco a poco un nuevo proyecto. Lo intenta, al menos. El Real Madrid en cambio quiere sobrevivir recomponiendo la ubicación de sus viejos muebles y le está saliendo mal. El vacilante inicio de temporada de los dos clubs aparentemente se parece pero no tiene nada que ver. Lo del Real además es lo mejor que le está pasando al Barça. Valverde tendría dificilísimo seguir buscando a tientas nuevas fórmulas que de momento le están costando derrotas fuera de casa si ZidaneFlorentinoBenzema Hazard hubiesen arrancado como un tiro.

Pero a la vista de lo que pasa en la capital, el soci está intranquilo pero  quieto. Tiene la sensación de que se va hacia alguna parte, y los partidos que el equipo ha jugado sin Messi en casa apuntan en la buena dirección, de modo que no ha empezado  a generarse ninguna presión perturbadora. Fati ha sido un placebo maravilloso que ha curado muchos cabreos. El entorno adverso no se atreve a empezar a montar ningún cristo porque el planeta fútbol podría interpretar que critica las oportunidades que Valverde le está dando a Fati Carlos Pérez (mientras Aleñá Riqui Puig, que no están tocando pelota, y Denis, que se tuvo que ir, no pueden acabar de creer lo que está pasando).

La dinámica de De Jong

Descifremos. Ante la ausencia momentánea de Messi el técnico vasco se ha cubierto siguiendo algunas de las directrices de la genética culé que reclamaba el sector crítico. Ha puesto en el primer equipo y en partidos de verdad a gente de cantera; busca un centro del campo diferente al del año pasado y que aproveche la dinámica también joven que aporta De Jong y el manejo más controlador 'made in Xavi'  que nunca que atesora Arthur (y Busquets ha de volver a ser el de siempre porque en el banquillo está Rákitic a la espera y por si acaso);  aprovecha la desaparición de la abulía de Coutinho para proponer ataques con más picardía; saca partido por fin de las excelentes condiciones ofensivas de Semedo...  

Mientras el Barça intenta construir poco a poco un nuevo proyecto, el Madrid quiere sobrevivir con viejos muebles

Pero sobre todo Valverde está a la espera, todavía con cara muy seria y casi agria, sin nervios, a que estén a punto Messi, Suárez y Dembelé para ver cómo combinan con Griezzman antes de decidir qué hará con todos los colores del cubo de Rubik ofensivo que le han puesto en las manos, y en qué sentido irá haciéndolo rotar para que su espectacularidad le dure todo el año.  Como Neymar no ha venido ese parece ser  el proyecto B.

La única coartada

Insisto en que el Madrid le está ayudando mucho a Valverde. Allí no han hecho la revolución que tanto anunciaron; juegan los que ya fracasaron -y con un año más de desgaste en las piernas y el cerebro- mientras Hazard, muy buen futbolista por cierto, empieza a darse cuenta de que él es solo la única coartada que se ha traído Florentino para disimular su impotencia cara a renovar todo lo que quería cambiar.

Como el fútbol es caprichoso todo podría cambiar, pero es más probable que lo que cambie pronto sea el entrenador. Cuidado, Zidane. A Floren le encanta encontrar con celeridad culpables que paguen sus pecados (los de él).  Neymar tampoco ha ido al Madrid, y encima esta semana ha podido reirse junto a Mbappé del pretendiente que les acosa, mientras Di María les hacía el trabajo y Keylor Navas, ya en la acera de enfrente, aplaudía tanto los goles que le metían a Courtois que parecía que los hubiese rematado él.