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Editorial

Una Mercè colorista y vital

Barcelona celebra su fiesta mayor, abierta, lúdica y solidaria, con la idea de recuperar la imagen de una ciudad moderna y cosmopolita, más allá de polémicas políticas

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El Periódico

Colau y Carmena en el Saló de Cent

Colau y Carmena en el Saló de Cent / FERRAN NADEU

El cartel de las fiestas de la Mercè, obra de la barcelonesa María Corte, hija de exiliados argentinos, es toda una declaración de intenciones y un resumen de la simbología que anida en la fiesta mayor de Barcelona que ayer empezó con el pregón de Manuela Carmena, la exalcaldesa de Madrid que apostó desde siempre por la concordia. En el cartel, una Mercè mestiza con una ciudad entera entre su pelo. Un peinado vertical, geométrico y variopinto que incluye fiestas e iconos, alegrías y mensajes, como el del barco 'Open Arms', también presente en el pregón inaugural. Es una fiesta abierta, lúdica y solidaria, que llega después de un verano conflictivo con la idea de recuperar la imagen de una Barcelona moderna y cosmopolita, atenta al latido contemporáneo y a la tradición, más allá de polémicas políticas.

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En esta Mercè, descontando las citas clásicas, conviene destacar la presencia de Beirut como ciudad invitada, con el mensaje que nos transmite la capital libanesa de superación. Y también otro mensaje optimista: la conmemoración de los 25 años de Pallassos Sense Fronteres, capaces de llevar la sonrisa a los episodios más trágicos de la historia reciente. Sin olvidar otros homenajes, como el que se rinde a África en el Parc de la Trinitat, o las múltiples ofertas –desde la música a los ‘gegants’ o el ‘correfoc’– que se acabarán el 24 con el piromusical. Una Mercè abierta, alegre y reivindicativa que apuesta por una ciudad consciente de sus problemas pero dispuesta a salir a la calle para celebrar la vida.