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IDEAS

Ejemplares de las memorias de Snowden en Berlín. 

AFP / JORG CARSTENSEN

Snowden y su profesor

Jordi Puntí

Este miércoles se publicaron en 20 países las memorias de Edward Snowden, 'Vigilancia permanente' (Planeta / Columna). Snowden vive exiliado en Rusia desde el 2013, cuando el Gobierno de Obama le acusó de espionaje y filtración de documentos. Desde entonces el documental 'Citizenfour', de Laura Poitras, y varios libros habían contado a medio mundo la denuncia que hizo Snowden de la vigilancia permanente del Gobierno norteamericano sobre los ciudadanos. Ahora, con sus memorias, es el propio Snowden quien repasa su vida, en una familia dedicada al “servicio al país”, y hace una crónica exhaustiva de los hechos que le llevaron al exilio. El libro se convierte también en una defensa contra los cargos de que se le acusa, al tiempo que reafirma que la vigilancia de Estado a través de los datos y el rastro que dejamos en internet todavía ha empeorado.

No es extraño que en las memorias de Snowden Joshua Cohen aparezca en los agradecimientos

Las reseñas de primera hora destacan la calidad de la prosa de Snowden, sobre todo cuando narra los hechos que lo convirtieron en un fugitivo acusado de traición. Entonces en los agradecimientos leemos: “los últimos nueve meses, Joshua Cohen me ha llevado a la escuela de escritores”. No es extraño: Cohen es ahora mismo uno de los narradores más destacados del panorama literario americano. A sus 39 años, es autor de una obra narrativa amplia, tanto de ficción como con ensayos periodísticos de primer nivel, que lo sitúan en la línea de David Foster Wallace.

En castellano, la editorial De Conatus ha publicado un libro de relatos, 'Cuatro Mensajes nuevos', y la novela 'Los reyes de la mudanza' -ambos traducidos por Javier Calvo-. Su prosa es rompedora y crítica, y actualiza la huella de los posmodernos en la era de internet y la paranoia. Además resulta profética: en la novela 'The book of numbers' (2015), aún no traducida, un escritor llamado Joshua Cohen es contratado como negro para que escriba las memorias de un empresario de Silicon Valley y, en plena investigación, descubre que este se hizo millonario vendiendo datos de su buscador al Gobierno. Parece un ejercicio para ayudar a escribir las memorias a Snowden.