Ir a contenido

ANÁLISIS

Rakitic conecta un gran derechazo para marcar el gol del Barça al Chelsea en Tokio.

GETTY IMAGES / KAZ

El mostrador de los 124 millones

Albert Guasch

Suena razonable el argumento de que el FC Barcelona debe ser un buen comerciante, perder el ajado complejo de rico antiguo en que parecía estar mal visto hacer caja con jugadores. Suena también natural sostener una parte del negocio en ingresos por aquellos futbolistas que un día llegaron con las máximas expectativas y, vaya por Dios, los dulces sueños de gloria en el Camp Nou a veces se tornan amargos. 

Ahora bien, suena un poco a inmersión en una suerte de Gran Hermano televisivo cuando a ese concepto se le asigna una cifra concreta. Hay que vender por valor de 124 millones antes del 30 de junio para cuadrar el presupuesto. Es la cifra que desvelaron los que cuadran las cuentas. 124 millones parece una cantidad ambiciosa. Hacen falta unas cuantas expulsiones. ¿A quién le tocará? Se abre la veda a un juego quizá cruel para los profesionales pero la mar de entretenido para los aficionados. Se rifan viajes de salida.

Los candidatos

No serán suficientes ventas menores de futbolistas del B o de suplentes muy suplentes. Hace falta poner en el mostrador un par de peces gordos. Con un Coutinho se podría arreglar, si se consolida en el Bayern. 120 es la opción de compra no obligatoria que figura en el contrato de cesión. El miércoles jugó de titular por primera vez, bastante bien al parecer. Ese sería el negocio redondo. Luego, no hace falta mucha sagacidad para intuir que en el club se darían gráciles saltos si llegara una oferta razonable por Dembélé, a la vista de que Ansu Fati le esta adelantando como un galgo.

Luego se abren otras opciones. ¿Rakitic? ¿Arturo Vidal? ¿Quizá Semedo? ¿O Todibo? ¿Todos juntos? La paradoja de este modelo dependiente de las ventas es que el departamento económico necesita del rendimiento decepcionante de algunos futbolistas. Porque damos por descontado que no se comerciará con jugadores titulares, ¿verdad?