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ANÁLISIS DE LA CHAMPIONS

Ter Stegen salvó al Barça de una nueva derrota europea.

AFP / JOHN MACDOUGALL

El portero que va en patinete

Emilio Pérez de Rozas

Volvió Leo Messi y no se notó. Bueno, en realidad, no volvió para que se notara (y eso que tuvo la última ¿única? ocasión del partido). ‘D10S’ regresó para que la parroquia culé estuviese tranquila. Ya está. La lesión era solo, eso, una lesión. No pasaba nada. Requería tiempo. Y, como siempre, el último plazo era jugar esa media horita de calentamiento oficial, previa, posiblemente, a una nueva exhibición en el siguiente partido que toque.

Tuvo narices el partido del Signal Iduna Park estadio (anda que si algún día el Camp Nou acaba llamándose así, no veas la que se va a liar), pues la cosa empezó a ponerse fea, fea, un segundo después de que Messi reapareciese tras su vacaciones en Ibiza y su lesión. En los primeros minutos oficiales del crack argentino fue cuando el Barça, que mereció perder, lo miren como lo miren (esa es la injusticia –y dicen gracia—del fútbol, que no siempre gana el mejor, ni el que más ocasiones tiene), estuvo más en la cuerda floja.

Hasta el campeón pierde

Si éste es el gran reto de este equipo, aunque no quieran reconocerlo, la verdad es que no tiene buena pinta, pero estamos en los inicios. Hasta el campeonísimo inglés, hasta el ‘rey de Europa, hasta el Liverpool, hasta Jürgen Klopp se metió un buen batacazo en Napolés (como se debe estar frotando las manos –figurativamente, o no—Pep Guardiola), así que este 0-0, que debió ser derrota-derrota, puede valer. De momento.

Y todo, todo, todo, se lo deben no a ese niño maravilloso, Ansu Fati, que debutó en la Champions y lo hizo tan bien, tan bien, como en El Sadar o ante el Valencia, con desparpajo y peleando como el primero de la fila, sino a ese caballero, a ese señor, a ese catalán, al que un día, fijo, le robarán la cartera en el metro o le quitaran el reloj en la playa, llamado Marc-André Ter Stegen, que no solo paró un penalti, sino que se tiró por los suelos tantas veces como hizo falta (y fueron un montón) para demostrar que, también en eso, por supuesto, mi amigo Andoni Zubizarreta, que no debió abandonar jamás el Barça, acertó de pleno.

Así de grande es Ter Stegen

¿Por qué?, pues porque, como me contó ‘Zubi’ un día charlando sobre las condiciones de este impresionante portero alemán, “lo grande de Marc-André es que tiene todas las condiciones físicas para jugar en el más alto nivel pero, sobre todo, tiene todas las condiciones ‘no físicas’ para jugar en el más alto nivel”.

Y esa reflexión de ‘Zubi’ quedó demostrada anoche con creces, pues fue evidente que fue el físico de Ter Stegen lo que salvó al Barça de otro ridículo europeo, pero también su fuerza mental y el resto de condiciones que no son musculares. Pues el meta azulgrana jugaba en Alemania, en Dortmund donde, hace seis años, le metieron cinco con el Mönchengladbach y, además, lo hacía después de ser suplente con su país y enfrentarse a todo un mito (al parecer incontestable aún) como Manuel Neuer y, por tanto, todo ello hace aún más grande, enorme, salvador e inmenso su comportamiento de anoche. Penalti incluso, claro.  

Temas: Ter Stegen