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Maternidad

Un bebé recién nacido coge la mano de uno de sus padres.

Cesáreas y depresión posparto

Judit Vall Castelló

Parece necesario diseñar políticas públicas que ayuden a la recuperación de las madres que paren mediante cesáreas imprevistas

Desde hace unos años en las sociedades desarrolladas existe un debate sobre el elevado número de cesáreas que se practican. La cesárea es una técnica que salva muchas vidas, tanto de mujeres como de niños, pero su sobreutilización sin justificación médica suscita dudas evidentes. Con todo, la pregunta que me parece más relevante de este debate es: ¿tiene la cesárea consecuencias sobre el bebé o la madre diferentes de los partos naturales?

La Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) publica un boletín ('OECD Health Statistics') con muchos datos sobre diferentes aspectos del sistema de salud de los países miembros. Una de las series que incluye es la tasa de cesáreas, definida como el número de partos que se realizan con cesárea como porcentaje de cada 100 bebés nacidos vivos. La media en los países de la OCDE ha aumentado del 21,2% en el año 2001 al 27,7% en el 2015. Esto significa que, en el 2015, de cada 100 partos en los países de la OCDE, en promedio, 27,7 eran por cesárea.

En 2001, en España la tasa de cesáreas era mayor que la media de la OCDE (22,5), mientras que en el 2015 se situaba por debajo de esa media (24,5). Algunos de los países en los que más ha aumentado este porcentaje son, por ejemplo, Austria (18% en el 2001 y 28,7% en el 2015) o Suiza (24,6% en el 2002 y 32,9% en el 2015).

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Habida cuenta de lo anterior, ¿qué podemos decir de los efectos de esas cesáreas? Me gustaría tratar esos efectos fijándome en un elemento crucial para la duración y la calidad de la recuperación tras el parto: la depresión posparto. Un nuevo estudio de la Universidad de York utiliza datos de partos en hospitales del Reino Unido para analizar los efectos de las cesáreas no planeadas en la salud mental de las madres durante los primeros nueve meses después del parto.

Este trabajo tiene la ventaja de que los autores tienen información sobre la posición del bebé en el momento del parto y pueden identificar, pues, las cesáreas imprevistas. Esto es importante, ya que las madres con cesárea planificada seguramente son diferentes de las que optan a un parto natural. Además, en varios estudios médicos se ha demostrado que la probabilidad de que los bebés tengan una posición normal o no en el momento del parto no guarda relación con las características de las madres y, en cierta medida, es cuestión de 'suerte'.

Recuperación física y emocional

Por todo ello, lo que hacen los autores del estudio que nos ocupa es comparar la salud mental de las madres con parto por cesárea imprevista con la de las madres con parto natural. Los resultados son interesantes: las cesáreas no planeadas aumentan en un 46% el riesgo de sufrir depresión posparto en los nueve meses después del nacimiento.

Es obvio que las cesáreas no planificadas son fruto de complicaciones en el momento del parto, debidas a la posición del bebé; por tanto, difícilmente se pueden evitar. Ahora bien, a juzgar por sus consecuencias en la salud de las personas afectadas, parece necesario diseñar políticas públicas que ayuden a la recuperación de esas madres, tanto desde el punto de vista físico como emocional.

*Profesora del Departamento de Economía de la Universitat de Barcelona, investigadora del Institut d'Economia de Barcelona (IEB) y del CRES-UPF.