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IDEAS

El actor Ernest Villegas, como Jacint Verdaguer en ’L’enigma Verdaguer’.

Jordi Play

Verdaguer, cambio de bando

Xavier Bru de Sala

Como primer, no último ni de lejos, responsable del 'biopic' sobre Verdaguer que tanta expectación y espectadores ha despertado al ser emitido por TV-3 la noche de la Diada, me gustaría, si no es abusar del lector, afianzar y explicitar el mensaje que pretendía transmitir a cientos de miles de ciudadanos, en este caso los 400.000 que lo siguieron.

Para explicarlo mejor, para comprender el alcance del personaje, el catalán más importante, el más doliente y conflictivo de su tiempo, se precisaría una serie de seis u ocho capítulos

El desconocimiento sobre Verdaguer, y más aún sobre su papel clave en la sociedad catalana de su tiempo, mucho más dividida que la actual, era clamoroso. No es un caso único, porque la decisiva influencia civil y política de tres poetas más -Maragall y el dúo formado por Carner y su amigo Guerau de Liost-Bofill y Mates- convierten a la Catalunya que se reencuentra a sí misma en un caso excepcional que no podemos ignorar si nos queremos conocer un poco. Si somos capaces de volver a reunir las complicidades y las conjunciones astrales que han hecho posible 'L’enigma Verdaguer', quizás la trilogía que tengo en la cabeza desde hace años, proseguirá con el legado moral de Joan Maragall y finalizará con la defenestración de Cambó y la Liga que propició el giro del catalanismo a la izquierda.

Mientras tanto, después de agradecer en público a los responsables de la Corpo, los de Diagonal TV, los de TVE -sin la aportación de la que no se habría podido hacer, así de triste es la situación financiera del audiovisual catalán- y de los amigos Narcís Garolera y Lluís Maria Güell, solo remarcar el mensaje central, el que a algunos conservadores recalcitrantes les cuesta digerir: Verdaguer fue el rebelde más significativo de este país. Sin habérselo propuesto se volvió insumiso y en nombre de la libertad, él, que era más un puritano que heterodoxo, cambió de bando. De protegido de los poderosos a líder de la denuncia de sus abusos. Para explicarlo mejor, para comprender el alcance del personaje, el catalán más importante, el más doliente y conflictivo de su tiempo, se precisaría una serie de seis u ocho capítulos. Hoy por hoy, si la cultura no sale del ostracismo y vuelve al primer plano como en la época de estos poetas, no es de temer que se lleve a cabo.