26 oct 2020

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Delincuencia en Barcelona

Grabación del momento en que la chica y el guardia de seguridad del local del Port Olímpic de Barcelona fueron apuñalados.

EL PERIÓDICO

Colau, Hereu y esos nombres

Emma Riverola

Hay momentos en los que las ideologías, los principios o las teorías topan con los rostros. Y no es fácil. Gobernar es enfrentarse a las contradicciones

Los problemas de las ciudades a veces toman nombre propio. Entonces, esos términos que encabezan estadísticas, como delincuencia y desórdenes públicos, adquieren un trágico rostro. Para el alcalde Jordi Hereu, fue Johnny S. Para la alcaldesa Ada Colau, quizá sea Sara. El primero es el guardia urbano que en la vigilancia de una casa okupada recibió una pedrada que lo dejó tetrapléjico y con graves secuelas psíquicas. La segunda es la joven que murió acuchillada hace poco más de una semana en el Port Olímpic. El entorno próximo a Hereu reconoce que el político quedó emocionalmente tocado por la agresión de Johnny. Probablemente, Colau tampoco olvidará la vida segada de Sara.

La especulación inmobiliaria ya marcaba aquella Barcelona del 2006 y el movimiento okupa estaba en un momento álgido. Los ‘squatters’ delataban las contradicciones del sistema. Era un movimiento mayoritariamente pacífico, con un nivel de organización elevado. También había pisos simplemente ocupados, sin reivindicación, de personas que solo buscaban un techo. El ayuntamiento desalojaba, nunca al ritmo que la oposición demandaba, y demasiado para otros colectivos ciudadanos.

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El 4 de febrero del 2006, Rodrigo Lanza tiró la pedrada funesta. Ni siquiera vivía en la casa okupada. Fue condenado a cinco años de cárcel. Su abogado defensor fue Jaume Asens y el documental ‘Ciutat morta’ lo elevó a la categoría de héroe. En noviembre será juzgado de nuevo, acusado de golpear hasta la muerte a un hombre en Zaragoza.

¿Cuántas veces se preguntó Hereu si debía haber actuado de otro modo con el movimiento okupa? ¿Cuántas veces se estará cuestionando Colau su estrategia ante el aumento -real- de la inseguridad en Barcelona? Hay momentos en los que las ideologías, los principios o las teorías topan con los rostros. Y no es fácil. Gobernar es enfrentarse a las contradicciones. La pureza de los sueños empieza a debilitarse en el mismo instante en el que se pisan las instituciones. Entonces, llega la gestión de lo difícil, de la realidad. Y esos nombres inolvidables.