Ir a contenido

EN CLAVE EUROPEA

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presenta a los comisarios de su mandato.

VIRGINIA MAYO (AP)

Peajes y lastres en la nueva Comisión

Eliseo Oliveras

Von der Leyen paga el apoyo recibido para su nombramiento con comisarios cuestionables o investigados por fraudes

Los populares afianzan su poder con una vicepresidencia ejecutiva y el control de las políticas clave de economía y presupuesto

La nueva Comisión Europea presentada esta semana por su presidenta, Úrsula von der Leyen, nace envuelta en la polémica. Primero, la designación de algunas carteras refleja planteamientos de la ultraderecha y del ala más conservadora del Partido Popular Europeo (PPE), como incluir la inmigración en una vicepresidencia bajo el título de “Protección de nuestro estilo de vida europeo” u otra vicepresidencia encargada de “Democracia y demografía”. Estas fórmulas reproducen opiniones del autoritario primer ministro húngaro, Viktor Orban. “El estilo de vida europeo” fue también la idea motriz del Manifiesto electoral del fallido candidato popular a presidir la Comisión Europea, Manfred Weber, para recuperar votos perdidos hacia la extrema derecha.

Asociar el control de la inmigración con la “protección de nuestro estilo de vida europeo” ha sido criticado en el Parlamento Europeo por socialistas, liberales, Verdes e Izquierda Unitaria. Incluso el actual presidente de la Comisión Europea y miembro del PPE, Jean-Claude Juncker, lo ha desaprobado en una entrevista en Euronews. Pero Von der Leyen, respaldada por los populares, se resiste a dar una victoria a los otros grupos.

Un segundo problema es la aceptación como comisarios de políticos democráticamente cuestionables, como el hasta ahora ministro de Justicia húngaro, Laszlo Trocsanyi (Ampliación), o sometidos a investigaciones por fraude, como la francesa Sylvie Goulard (Mercado Interior), la rumana Rovana Plumb (Transporte) y el polaco Janusz Wojciechowski (Agricultura). Von der Leyen ha insistido en primar la presunción de inocencia, pero ella misma está investigada por el Parlamento alemán por mal uso de fondos públicos en sus cinco año al frente del Ministerio de Defensa, en especial la concesión a dedo de contratos millonarios.

Pago de tributos

Von der Leyen presenta su organigrama como un equilibrio entre los estados del norte y el sur y del este y el oeste. Pero sobre todo paga tributo a los gobiernos y partidos a los que debe su nombramiento. La alianza de la ultraderecha y los países del Este impidió el nombramiento del socialdemócrata Frans Timmermans para presidir la Comisión Europea. Y Von der Leyen no hubiera alcanzado el mínimo de votos requerido para el cargo sin el respaldo de los eurodiputados euroescépticos italianos (Movimiento 5 Estrella) y de los ultraderechistas de Polonia (Ley y Justica, PiS) y Hungría (Fidesz).

Por ello, ha aceptado al húngaro Trocsanyi, pese a que como ministro de Justicia impulsó las leyes para someter a control político el sistema judicial, perseguir a las organizaciones no gubernamentales y expulsar a la Universidad Centroeuropea del país. Asimismo, ha correspondido al apoyo del presidente francés, Emmanuel Macron, que propuso su nombramiento, con la cartera de Mercado Interior e Industria de Defensa a la francesa Sylvie Goulard, pese a estar investigada por el empleo ficticio de uno de sus asistentes y por las retribuciones percibidas de la entidad norteamericana Berggruen cuando era eurodiputada. Goulard tuvo que dimitir por ello como ministra francesa de Defensa. En la misma línea, Polonia ha recibido la cartera de Agricultura para Wojciechowski, pese a estar investigado por las irregularidades en sus gastos como eurodiputado.

Como premio a su respaldo, Italia ha obtenido la cartera de Economía (Paolo Gentiloni) y la República Checa, Eslovaquia y Croacia han logrado cada uno una vicepresidencia. El mandato de la checa Vera Jourova de defender el Estado de Derecho, los Valores y la Transparencia será puesto a prueba no sólo en Hungría y Polonia, sino en su propio país, cuyo primer ministro, el multimillonario Andrej Babis, está investigado por fraude a los fondos europeos.

Un tercer problema de la nueva Comisión Europea es su alta jerarquización y el desdoblamiento solapamiento de competencias entre los comisarios. El organigrama afianza además el control del PPE sobre el Ejecutivo y sus políticas clave, como la económica y la presupuestaria, aunque cuenta con cinco miembros menos que en el de Juncker. Von der Leyen, en lugar del prometido triunvirato a socialistas y liberales, ha creado una tercera presidencia ejecutiva adicional a las del socialdemócrata Timmernans y la liberal Margrethe Vestager para el popular letón Vladis Dombrovskis, encargado de controlar la política económica y evitar que se desvíe de la línea oficial de austeridad defendida por Berlín. Dombrovskis, que repite en el cargo, ha mantenido durante estos años tensas discusiones con el comisario de Economía y su subordinado, Pierre Moscovici, que defendía más flexibilidad en el pacto de estabilidad. Otro popular, el austriaco Johannes Hahn, será responsable del presupuesto europeo.