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La nueva CE

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presenta a los comisarios de su mandato.

VIRGINIA MAYO (AP)

Estilo europeo

Ruth Ferrero-Turrión

La vicepresidencia de la Comisión, propuesta por Von der Leyen, que incluye la migración junto a la seguridad, el empleo y la educación es un absoluto dislate

La nueva organización del Colegio de Comisarios, propuesta por la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, es, cuando menos, original e imaginativa. Tanto es así que pareciera diseñada por uno de esos 'coaches' de 'mindfulness' que nos aseguran que respirando profundamente y utilizando las palabras adecuadas la felicidad se puede alcanzar. En el caso de la UE, la tranquilidad, la solidaridad y la seguridad son los objetivos y los nombres de las principales vicepresidencias, los medios para conseguirlos.

En ese mismo lenguaje zen, Von der Leyen, propone con el Pacto Verde que Europa se convierta en el primer continente climáticamente neutro, ignorando que hay países que todavía no son miembros de la UE, y lo llevará Timmermans; plantea avanzar en una economía que funcione para las personas, porque se sobreentiende que, hasta ahora, solo funcionaba ¿para quién exactamente?; o el título más polémico de todos, el de la vicepresidencia dedicada a la protección del estilo de vida europeo, al mando del conservador griego Margaritis Schinas, en el que se incluye la migración junto a la seguridad, el empleo o la educación evidenciando la amenaza que representa la primera. Un absoluto dislate, que pese al más que probable cambio de nombre, no alterará su contenido que es realmente lo más comprometido y lo que evidencia, hasta que punto los discursos construidos en términos culturales han prendido en los conservadores europeos.

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Por supuesto, no se puede ignorar la dificultad de componer un Ejecutivo en el que conviven no dos, sino cinco sensibilidades diferentes, cuando no antagónicas, ¡que se lo digan a los diputados del Congreso! Pero eso es, exactamente, lo que han hecho todos y cada uno de los anteriores presidentes de la Comisión, armar un puzzle consistente con lo que les llegaba desde los estados miembros. Efectivamente, es hora de reforzar a la UE, pero no solo frente a la asertividad china, sino también hacia dentro, construyendo desde la coherencia, la defensa del Estado de derecho y de los derechos humanos, un auténtico estilo europeo.