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Dos miradas

Manifestación de la Diada, a su paso por la plaza de Espanya, el 11 de septiembre del 2014.

FERRAN SENDRA

Antes de los días severos, no estaría mal reflexionar sobre las palabras de Jordi Cuixart. Vuelve a reclamar "grandes consensos de país" y dice que "no habrá solución sin el PSC"

Hace unos días, parecía que este 11 de septiembre no tendría la participación y el eco de los años anteriores. Había una cierta sensación de cansancio o, en todo caso, de espera tensa, a la expectativa de cómo reaccionará la ciudadanía (la que también se manifiesta el 11) ante la inminente sentencia del Supremo. Ahora parece que los datos previos (la venta de camisetas o el mensaje conjunto de presos y exiliados) indican que volverá a ser una manifestación multitudinaria, quizá un avance de la programación que llegará con las condenas del tribunal. Habrá, pues, en esta Diada una nueva demostración de fuerza que afianzará la permanencia del sentimiento que expresan una buena parte de catalanes. Será como los últimos años y también será diferente, porque en este tiempo hemos vivido el ascenso gradual de maniobras, descalificaciones y desprecios que, quieras o no, enturbiarán la Diada.

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Antes de los días severos, no estaría mal reflexionar sobre las palabras de Jordi Cuixart. Vuelve a reclamar "grandes consensos de país" y dice que "no habrá solución sin el PSC". Más allá de los ardides y los ardidos, una nueva manera de afrontar la selva oscura por donde transitamos, extraviados.